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La apuesta Gómez

La apuesta Gómez
Renuncia. Roberto gómez no quiso integrar la lista de candidatos del fcs/cambiemos.
miércoles, 13 de septiembre de 2017 · 04:05:00 a.m.

El tiempo dirá si la renuncia de Roberto Gómez a integrar como suplente la lista de candidatos a diputados nacionales del FCS/Cambiemos tendrá algún efecto político concreto. Cabeza más visible de la alianza que se alzó con el 40% de las primarias radicales, cofundador junto a la diputada provincial Juana Fernández de la línea Morada, argumentó al dimitir que no podía incorporarse a una propuesta electoral que no expresa cambio alguno y a la que había cuestionado con dureza, además, por sus componentes nepóticos. Esta conducta, poco usual para algunos, insensata para otros, abre incógnitas sobre su futuro, pero tal vez las dificultades para comprenderla disminuyan si se considera desde dónde avanzó. Con muy poco rodaje en la actividad política, Gómez llegó a encabezar el armado que expresó con mayor contundencia hasta ahora la oposición a Eduardo Brizuela del Moral, que logrará la reelección pese a todo. Es improbable que el médico supusiera que iba a ganar la PASO. De arranque sabía que no iba a ocupar el primer lugar en la lista y por consiguiente tampoco el segundo, dada la ley de cupo femenino, de manera que la captura de una poltrona en el Congreso era objetivo utópico. Más razonable parece conjeturar que Gómez encabezó la alternativa a Brizuela porque contaba con un capital del que carecían otros aspirantes, legítimos por cierto: el de ser en efecto una figura nueva en la escena política local, sin desgaste. No era poco ante un oponente con 30 años de vida pública como Brizuela del Moral.


Gómez aportaba la novedad a un esquema estructurado por dirigentes de extensa trayectoria y precandidatos de sus líneas internas, que fueron en definitiva las que calzaron en los casilleros expectantes. Brizuela del Moral lo comprendió en cuanto las urnas le cantaron que un 40% de los votos le habían sido adversos y operó en consecuencia. Se negó a reconocerle talla política a su rival y procedió a acordar con los radicales históricos que lo habían enfrentado. Desde la perspectiva del ex gobernador, la maniobra significó abortar el embrión de una oposición interna, descabezándolo. Se verá si finalmente ocurre así, pero no hace falta esperar para concluir que lo que ha perdido Gómez es más bien poco: un lugar en la mesa de decisiones del radicalismo que de cualquier manera Brizuela del Moral no le reconocía, una suplencia en la lista de diputados nacionales. Su renuncia se entiende mejor cuando se advierte que con ella conserva su capital más importante, que es el de forastero en las roscas típicas de la política, en base al cual espera crecer en el futuro. Cosa que también está por verse, por supuesto.


Porque, especulaciones al margen, lo que Gómez dijo es cierto. Cualquiera sea el resultado de la elección de octubre, Brizuela del Moral y su familia no perderán: él seguirá como diputado nacional, su sobrino Rubén Herrera será diputado provincial y otro sobrino, Simón Hernández, concejal junto a su nuera, Alicia Paz. Lo justo es justo: el talento del ex gobernador para acomodar la familia es innegable. Mayores elogios le corresponden cuando la exposición de nepotismo se ve atenuada por el hecho de que no haya colocado en las nóminas a alguno de sus hijos, como si al no incurrir en tal desmesura le hiciera un favor al radicalismo. Gómez cuestionó la práctica nepótica sin medias tintas y tal vez sea por eso que Brizuela del Moral lo ninguneó. La renuncia a compartir boleta con el candidato a la reelección del FCS/Cambiemos puede también interpretarse como una nueva apuesta del médico, a un reconocimiento que no pase por las jefaturas partidarias, sino por el electorado.

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