|| CARA Y CRUZ ||

La desazón

Con mucha altura, Rodolfo Farberoff, productor de Huaycama, marcó en una carta publicada en El Ancasti...
La desazón
Indefensión. Las crecientes estragaron zonas donde no se hicieron obras de infraestructura hídrica.
viernes, 21 de abril de 2017 · 04:10:00 a.m.
Con mucha altura, Rodolfo Farberoff, productor de Huaycama, marcó en una carta publicada en El Ancasti el 15 de abril las responsabilidades del Estado por el destructivo impacto que tienen los temporales, en particular este último. El escrito de Farberoff resume la desazón de muchos productores que ven frustrarse el fruto de sus esfuerzos por la desidia e incompetencia del funcionariato. La finca "Los Farbe”, cuenta, fue "un floreciente emprendimiento productivo familiar” de alfalfa en fardo del que hoy "solo quedan ruinas”. Lo arrasaron las crecientes del 2014, como consecuencia de una indiferencia estatal manifiesta. Farberoff y otros 32 productores de Huaycama habían presentado el 23 de mayo de 2013 una nota al Ministerio de Servicios Públicos, asentada bajo el número 661, en la que advirtieron sobre el riesgo de las inundaciones por las crecidas y pidieron "se disponga de manera perentoria la construcción de defensas técnicamente eficientes para la protección total de las personas, bienes y animales ubicados en la localidad de Huaycama, Valle Viejo”. 



Salvo el sello de recepción de la mesa de entradas, ningún funcionario acusó recibo de esta nota”, señala Farberoff, que concluye: "Mi querida provincia de Catamarca puede jactarse de tener una política de Estado: el Gobierno de un signo político construyó mal el desvío del cauce de un río (el Paclín o Santa Cruz) y el Gobierno de otro signo político persiste en el yerro al no mitigar el daño que las inundaciones producen en la tierra del prócer catamarqueño (se refiere a Felipe Varela, nacido en Huaycama), al no construir las defensas técnicamente correctas, reiteradamente reclamadas. Las lluvias arriba, la incapacidad abajo”. La carta completa puede consultarse en http://www.elancasti.com.ar/opinion/2017/4/15/lluvias-arriba-incapacidad-abajo-332024.html.
El perjuicio provocado por la abulia estatal es aún mayor que los daños materiales. Desalienta la inversión productiva al arraigar la decepción y el sentimiento de desamparo entre quienes apuestan a Catamarca. Ferberoff, hombre prudente, no profundiza en un tramo de su misiva del que pueden extraerse sugestivas conclusiones: "Debo aclarar que cuando hablo de defensas no me refiero a la mera acumulación de arena hacia las riberas, para lo cual se conchaba reiteradamente, a pesar de su ineficacia, a una contratista local”. Es decir que en lugar de hacer las obras de infraestructura necesarias para atenuar el impacto de las crecientes, el erario gasta plata –vaya a saberse cuánto- en pagar horas máquina para armar médanos a la orilla del río, práctica que tiene ventajas obvias. Primero, las dificultades para controlar la prestación abonada para el movimiento de suelos; luego, que cada creciente se lleva los precarios médanos alzados a guisa de defensa, con lo que hay que pagar otra vez por la misma labor. Podrán padecer los productores, pero en esto de las inclemencias climáticas siempre hay quien embucha a dos carrillos.



Con la narración de su experiencia, Ferberoff remacha el clavo. El Ancasti informó sobre las supuestas defensas erigidas en el Santa Cruz con financiamiento del Fondo Fiduciario Federal de Infraestructura Regional (FFFIR), que pese a figurar como totalmente ejecutadas nunca se hicieron. El Ministerio de Obras Públicas se limitó a descargar responsabilidades en la Nación. La carta del defraudado productor huaycamero dejó mucha tela para cortar. Los productores en general lo pensarán dos veces antes de apostar a una Provincia cuyas autoridades prefieren acumular arena en las riberas de los ríos indefinidamente, en lugar de utilizar recursos públicos como los del FFFIR para proveer soluciones definitivas. 

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