CARA Y CRUZ

Errar en un país crispado

El presidente Mauricio Macri está pagando un alto costo político por errores que su gobierno ha cometido...
Errar en un país crispado
BAJO PRESIÓN. EL PRESIDENTE MAURICIO MACRI DEBIÓ SALIR AYER A EXPLICAR DOS RETROCESOS EN MEDIDAS POLÍTICAS
viernes, 17 de febrero de 2017 · 04:10:00 a.m.

El presidente Mauricio Macri está pagando un alto costo político por errores que su gobierno ha cometido y luego subsanado, y también por otros que ni siquiera llegaron a consumarse, como es el meneado preacuerdo de la deuda por el Correo. Precisamente por este último tema la oposición en el Congreso de la Nación fracasó en un intento por interpelar al Presidente, pero igual quedó la sensación de un Gobierno acorralado y debilitado, absorto y con un deficiente manejo de la presión política. Tanto es así que el propio Macri debió salir ayer a dar explicaciones en una conferencia de prensa, cuando en una situación normal los que tienen que dar la cara y despejar todas las dudas son los funcionarios de cada área, porque, en definitiva, se trata de cuestiones técnicas. Pero evidentemente esto ya no alcanzaba. Ocurre que Argentina, desde hace algunos años, vive en un estado de crispación crónico. Cualquier medida de gobierno, sea de orden institucional, social o económica, puede dar lugar a una reacción desmedida de sectores de la oposición, sindicatos y organizaciones sociales y también de la opinión pública en general, que se manifiesta en forma inmediata a través de las redes sociales. Y es sabido cuánta importancia le da el macrismo al pandemónium digital.


La explicación más incómoda fue la del Correo, porque involucra a Franco Macri, su padre. Al respecto, el Presidente dijo que instruyó al ministro de Comunicaciones de la Nación, Oscar Aguad, volver todo a "foja cero”. "Le dije que vayamos a la Cámara, a la Justicia y digámosle 'empecemos de cero'. Queremos un acuerdo integral que heredamos de 14 años sin solución. Que los jueces dispongan de los expertos para terminar con este tema, que no resolverlo perjudica al Estado y mi tarea es cuidarlo", explicó Macri. Por más vueltas que se le den al asunto y por más lógico y razonable haya sido el preacuerdo con el Grupo Macri para que pague al Estado la deuda que arrastra desde 2003, lo cierto es que nadie en el Gobierno tuvo el tacto para advertir acerca de la extremada sensibilidad que supone cada decisión en torno a la familia presidencial o a los amigos de Mauricio Macri, que en buena medida son empresarios, como lo era él, y que tuvieron o tienen aún vinculaciones contractuales con el Estado. En este sentido, el déficit político parece ser el más insanable de la administración Macri. Consciente de las durísimas críticas que le llovieron estos días por el asunto del Correo, y más recientemente por el de las jubilaciones, el Jefe de Estado se disculpó en público: "Si me equivoco, doy un paso atrás y me corrijo", dijo. Con algo de ironía, sus críticos le decían que piense más antes de tomar una medida, así no tiene que retroceder tan seguido.

 

El otro dolor de cabeza para el Gobierno fue el cambio en la forma de calcular el aumento de las jubilaciones de acuerdo con la Ley de Movilidad, un cambio que al final quedó sin efecto. El conflicto se disparó cuando el titular de ANSES, Emilio Basavilbaso, anunció que los haberes y las pensiones aumentarían a partir de marzo un 12,65%, cuando según la ley debían incrementarse un 12,96%, en función de unas modificaciones introducidas en la fórmula de cálculo. El cambio implicaba una merma del 0,3 por ciento respecto al cálculo que se aplicaba anteriormente. La diferencia implicaba un ahorro de $ 3.000 millones anuales para el Estado. Si bien la modificación no había sido publicada en el Boletín Oficial, fue suficiente para que opositores y aliados del Gobierno dieran rienda suelta a un ataque generoso en demagogia y puestas en escena. Entre los segundos, como no podía ser de otra manera, se anotó en primera fila la diputada nacional Elisa Carrió, quien desde su banca apoyó la embestida kirchnerista de plantear una cuestión de privilegio en contra del Ejecutivo nacional. Pero cuando Macri anunció que no habría ningún cambio en el cálculo, lo celebró desde su Twitter: "Para un rico 20 pesos no es nada. Para un jubilado es mucho. Gracias Sr. Presidente x rectificar la medida", escribió. Es lógico que la oposición no le perdone ninguna equivocación a Macri, pero lo de Lilita es decididamente patético. No pierde ninguna ocasión de jugar ese pretendido rol de fiscal de la moral pública argentina, con un show mediático que es la envidia de los demás políticos. Que Macri ponga las barbas en remojo: en este año electoral, abundarán las arremetidas opositoras y las histriónicas apariciones de Carrió.

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