EDITORIAL

Cifras que asustan

sábado, 07 de octubre de 2017 · 04:00:00 a.m.

Según UNICEF, en la Argentina 1,3 millones de chicos y chicas de hasta 17 años viven en la indigencia y 5,6 millones en la pobreza.
Según el Barómetro de la Deuda Social de la Infancia de la UCA, 7,6 millones de niños y niñas, prácticamente el 59%, no cubre las necesidades básicas como alimentación adecuada, vivienda, educación y asistencia médica.
Según datos del INDEC, el 22,1% de los niños y adolescentes en la Argentina urbana comparte cama o colchón para dormir.
Según el informe sobre educación, salud y derechos humanos de UNICEF un 50% de chicos y chicas no logran terminar la escuela secundaria. Son 500.000 que están fuera de la escuela secundaria.
Según el INDEC, los jóvenes con problemas de inserción laboral alcanzan el 53,9 suman 2.848.000 personas. 


El desempleo juvenil es casi tres veces superior a la tasa general. Seis de cada 10 jóvenes ocupados se desempeñan en un empleo precarizado. Generalmente sin ningún tipo de aportes ni obra social. Son 860 mil jóvenes en el país, de 18 a 24 años, que no estudian, no trabajan ni se sienten alentados a buscar trabajo.
Más de 400 chicos se suicidan cada año.
Según el Observatorio de Femicidios Adriana Zambrano y del Consejo Nacional de la Mujer, de los 290 femicidios registrados en 2016, el 48,2% de las víctimas fueron niñas y adolescentes. 
Se estima, dada la ausencia de cifras oficiales, que una de cada 5 chicas y uno de cada 13 chicos sufre abuso sexual.


Según la Comisión Provincial de la Memoria de la provincia de Buenos Aires, solo en ese distrito hay cada año al menos 20 niños o adolescentes muertos por la violencia policial.
Según UNICEF, cada tres horas una nena de entre 10 y 14 años se convierte en madre. Nacen anualmente entre 2.800 y 3.200 niños de madres menores de 15 años.


Estos son solo algunas de las cifras que asustan, los datos que revelan la situación de extrema vulnerabilidad que padecen los niños y adolescentes en nuestro país y que funcionaron como clara justificación para que ONG de distintos puntos del país decidieran visibilizar el problema.
Y para hacerlo eligieron que cientos de niños y niñas se juntaran el pasado miércoles en Plaza de Mayo para debatir y redactar un documento que expresa la envergadura de este drama y propone medidas para encontrar soluciones a estos problemas o morigerarlos paulatinamente.
En la convocatoria las problemáticas que sobresalieron fueron la represión policial, la falta de presencia del Estado en las áreas de Salud y Educación, las condiciones socio ambientales en las que viven y el narcotráfico.


Omar Giuliani, referente de Niñez y Territorio, el colectivo que organizó el encuentro, hizo una acertada síntesis de la bipolaridad que se presenta dramáticamente en la sociedad argentina: “Lo que ellos (los chicos de los sectores vulnerados) sueñan, desean y dicen es la expresión palpable de la pobreza. Mientras los adultos hablamos de la macropolítica y de estadísticas, ellos hablan de lo que padecen en hechos concretos”.
Y esperan del Estado, en todos sus niveles y competencia, respuestas.

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