EDITORIAL

Justos por pecadores

miércoles, 11 de enero de 2017 · 04:00:00 a.m.
En la ya histórica disputa que la Obra Social de los Empleados Públicos mantiene con los prestadores, el hilo se sigue cortando por lo más delgado: en este caso, los afiliados, que son, de todos los protagonistas del entuerto, el eslabón más débil y el que termina metiendo la mano en el bolsillo para calmar la avidez de los profesionales de la medicina ante los incumplimientos de la obra social.

El pago del plus médico, ese adicional ilegal que se ha vuelto tan común como injusto para los pobres pacientes, sigue funcionando como la variable de ajuste para que el conflicto no haga eclosión. Es decir, mientras las autoridades y los profesionales médicos se pelean mediáticamente, el afiliado soporta económicamente las consecuencias de la querella.

Los propios facultativos, al momento de exigir personalmente o a través de sus secretarias el pago del adicional, reconocer por lo bajo que siempre "pagan justos por pecadores”. Los justos son los afiliados y los pecadores las autoridades de OSEP. Lo raro es que los médicos se sientan libres de pecado cuando están exigiendo un pago que no corresponde.

Hay en este mecanismo de postergación in eternum de la disputa una doble moral. Tanto OSEP como los médicos admiten públicamente que no es correcto el cobro del plus, pero todos saben que es una práctica habitual.

Ahora Julio Cabur, el titular de la obra social provincial, ha reiterado el consejo a los afiliados en el sentido de que deben denunciar a los médicos que exijan el pago del adicional, añadiendo que ya hay antecedentes de una actuación en un sanatorio céntrico por esta modalidad implementada.

Uno de los problemas es que si el ciudadano no presenta factura expedida por el médico respecto del pago efectuado, será la palabra de uno contra la palabra de otro. Esto es, no habrá pruebas documentales. Y, se sabe, nadie da factura, ni recibos, por pagos que la ley no contempla y que, como en este caso, son materia de litigio. Con lo cual la irregularidad en la que incurren los profesionales es doble.

No hace falta argumentar en demasía para comprender, además, lo complejo que resulta para un paciente denunciar a su propio médico, en la situación de vulnerabilidad y dependencia que padece por su condición de enfermo. Presentar cargos contra un profesional que cobró el plus implica en la práctica cambiar de médico. Y son muy pocos los que están en condiciones de tomar una decisión de esas características.

Pero quizás lo que más llame la atención es la actitud de cobrar el adicional a pacientes de otras obras sociales que no tienen ningún tipo de atrasos en los pagos. Los propios facultativos lo justifican diciendo que por algún lado tienen que recuperar lo que pierden por los atrasos en los pagos de OSEP, que por otro lado no son tan prolongados como para justificar los sobreprecios que cobran por cada consulta, ni hablar de intervenciones o estudios complejos. También en estas circunstancia pagan justos –los afiliados a las obras sociales cumplidoras- por pecadores.
Alguien, por el bien de los pacientes, tendrá alguna vez que ponerle fin a esta disputa.

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