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Jue 23 de Marzo 2017 | 17:10 hs

San Fernando del Valle de Catamarca
CARA Y CRUZ

Incómoda interpelación

Como se informó ayer, dos casos de abuso sexual cometidos por sacerdotes fueron incorporados a la base de datos de la Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico. Se trata de los que involucran a los curas Juan de Dios Gutiérrez, de Belén, y Renato Rasguido, de Andalgalá. Alejandra Carrizo, madre de la adolescente que fue ultrajada por Gutiérrez, explicó a este diario que ella y la madre del muchacho abusado por Rasguido fueron contactadas y se incorporaron a la Red hace pocas semanas. Carrizo denunció a fines de 2015 que su hija de 16 años, que formaba parte de un grupo parroquial en Belén, había sido seducida por Gutiérrez. El cura fue imputado por abuso sexual doblemente agravado. La causa que se sigue en Andalgalá contra Rasguido es por seis hechos de abuso sexual con acceso carnal agravado, y lleva dos años trabada por constantes recursos interpuestos por los abogados. Ambos sacerdotes están en libertad y la Iglesia local no ha emitido opinión alguna acerca de los graves hechos que los involucran como sospechosos. 






Pese a las contundentes y reiteradas condenas del Papa Francisco a la pedofilia tonsurada, se limitó a recomendar prudencia y contrató a los abogados que defienden a Rasguido. La prudencia puede muy fácilmente confundirse con protección indebida, más cuando pareciera que, a criterio de la Iglesia, solo concierne a las víctimas: nada dijeron quienes la aconsejan cuando se hizo una manifestación a favor de Gutiérrez en Belén, aunque implicara una injuria para la joven ultrajada. La incorporación de las madres de las víctimas de los curas a la Red de Abuso Eclesiástico fue confirmada luego de un informe publicado por el diario porteño Página 12 bajo el título "No abusarás, el mandamiento que falta”, que enfatiza en la "protección que reciben los curas de sus superiores”. Allí se relata el caso del adolescente del que habría abusado Rasguido, que colaboraba en las misas y acompañaba al sacerdote. No fue la única víctima de abuso eclesiástico que intentó suicidarse. Carlos Lombardi, referente de la Red que está ayudando a los padres de los chicos abusados en el Instituto Próvolo de Mendoza, dijo tras informar que las consultas a la Red se incrementaron: "A cada cura abusador le corresponde un obispo encubridor”. En listado de curas y obispos aparece el correspondiente a Juan de Dios Gutiérrez y Renato Rasguido: Luis Urbanc.






La Iglesia catamarqueña, por razones de fe y de conveniencia política, no suele ser blanco de objeciones. Pocos osaron salirle al cruce a Urbanc, por ejemplo, cuando replicó con una filípica la insinuación de la gobernadora Lucía Corpacci de que tal vez fuera conveniente revisar el requisito constitucional de que el gobernador de la Provincia debe profesar indefectiblemente la religión católica, apostólica y romana, reacción a que acompañó con la convocatoria a una suerte de cruzada popular para defender la imposición. Sin embargo, no hay precedentes de presencia de la Iglesia provinciana metida en tramas de alcance nacional y mundial tan condenables como la de la pedofilia de los sacerdotes. La inmunidad que beneficia al clero de Catamarca muestra por primera vez una fisura, provocada por la acción de una organización con presencia en todo el país. Una interpelación incómoda para los pastores de la tierra de la Virgen del Valle.

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