EDICIÓN IMPRESA |
Ausencia y dolor
Madre:
A tu ausencia todavía no puedo acostumbrarme, a pesar de que sé que todos somos seres espirituales, que estamos de paso por este mundo. Tu partida sin decir adiós se llevó parte de mi vida. Ya no puedo hablar contigo, ni decirte cómo me duele el silencio de tu dulce voz. Cómo me gustaría volver a escucharte y sentir como tus ojos al mirarme, inundaban todo mi ser de un gran amor y me transmitían fuerzas para seguir adelante. Sé que fui y me sentí una de tus semillas germinadas, una flor por ti muy cuidada. Marcaste mis pasos por la vida, dejándome la enseñanza de los valores que toda persona debe cultivar y guardar como el mejor tesoro, para esparcirlo a los demás en el momento oportuno; como así también el dar gracias a Dios, cada instante por lo poco o mucho que podamos tener.
Dejaste dentro de mí los mejores ejemplos de una persona que fue tan sencilla, generosa, dulce y comprensiva.
Por designios de Dios, te fuiste de gira, dejándonos con profunda tristeza y dolor por no poder seguir escribiendo muchos capítulos de tu vida como era mi deseo. Quisiera abrazarte y apretarte con todas mis fuerzas para que no te vayas, pero la realidad me dice que estás entre el canto de los ángeles, rodeada de tus seres queridos y de la gran belleza del Paraíso ante la cual palidecen todas las bellezas.
Siento que desde donde estás nos sigues amando y que tu corazón derrama tu ternura purificada y nos guías por senderos de luz.
Te doy las gracias por haberme permitido ser tu hija; por disfrutar de tu gran amor maternal y por darnos las fuerzas para enfrentar mis miedos y mis dudas. Te pido que desde el cielo ilumines mis pasos para que mi caminar por este mundo, tenga verdadero sentido. Ya pasaron varios meses que no estás entre nosotros. Una eternidad para mí, en la cual sigue viva tu imagen. Pero la vida tiene un punto final que es la partida hacia la Vida Eterna donde el amor y la felicidad no terminan y donde tú eres un hermoso ángel, un Ángel Protector, que en su paso por esta tierra, dejó algo inolvidable en cada persona que lo conoció.
Te amo Mami, nunca te olvidaré y estarás siempre presente en cada latido de mi corazón hasta que nos volvamos a encontrar.
Nelly R. Escottorín
DNI 6.359.356