20.06.12| 10:14 Soy Charito Delgado Di Giácomo, de profesión oftalmóloga. Nací en San Fernando del Valle de Catamarca. Cuando terminé la secundaria me mudé a Córdoba en busca de mi destino, el que sin imaginarme me trajo a Puebla, México, donde vivo con mi esposo y mis hijos hace 8 años.
Puebla está a 200 kilómetros aproximadamente del Distrito Federal, tiene más de 4 millones de habitantes. Es como Córdoba por su parte colonial, muy importante para historia de los mexicanos. También porque tiene muchas universidades. Y es similar a Catamarca por las montañas, pero con los volcanes un poquito más cerca. Esta ciudad está rodeada por tres volcanes, uno de ellos activo el Popocatepetl.
Extrañamos los ríos, aquí están todos muy contaminados, con aguas oscuras, turbias y moradas o rojas a veces y con un ¡olor! Así que eso de ir a la orilla de un río a tomar mate está totalmente ¡descartado!
La vida en México es muy agradable. La gente es muy hospitalaria, amistosa, abierta, confiada, generosa y siempre ¡alegre! Se percibe en el aire la buena onda y la alegría diaria, es energizante estar aquí. De hecho lo dicen todos los que nos vienen a visitar, siempre quieren volver.
No nos costó acostumbrarnos a su cultura, es más, siento que recuperamos valores perdidos ya en nuestro país como el respeto, el buen trato y los modales de las personas entre sí. ¡El patriotismo que tienen es impresionante! Como lo era en mi país cuando yo era niña, en las escuelas es sagrado. Y la educación (privada) es excelente, con contenidos y preparación muy desarrollados y de buen nivel, son estrictos en cuanto a disciplina en imagen personal, pero eso a la formación completa que dan. Lo único que a veces son tan estrictos que ciertas formas de pensar diferentes descolocan un poco y les cuesta asimilarlas, pero para nosotros los argentinos que "genéticamente pensamos con múltiples opciones", eso no nos detuvo.
Los mexicanos tienen sus tradiciones y fiestas, siempre hay un motivo para festejar algo y lo hacen a todo dar, aún por lo humilde que sean, la fiestas son verdaderas, invitan a toda la familia. Eso nos espantó un poco porque en los cumpleaños de los hijos acostumbran a que vayas con toda la familia, y si no vas se ofenden, por lo que cuando decidimos festejar cumpleaños de mis hijos lo pensamos ¡dos veces!
La comida es sabrosa, picante, pero con mucho gusto. Las golosinas en general son picantes y aciditas, mis hijos se volvieron adictos a ellas y al picante en general! Hasta a las frutas y a las papas fritas le ponen chile y limón! Ya es una costumbre en casa.
En cuanto a mi rutina, trabajo en una clínica oftalmológica de cirugías refractivas con láser. Al principio me costó comunicarme con los pacientes por los modismos. Tratan de descifrar de dónde soy, porque mi mezcla de tonadas catamarqueña y cordobesa no les resulta ‘argentina’, ellos nos identifican con el porteño.
El Día de los Muertos
Aquí hay muchas costumbres y no se parecen a las nuestras. Una de ellas es la celebración en el Día de los Muertos.
Los familiares de los difuntos van al cementerio la noche anterior a rendirle homenaje al lado de sus tumbas, con velas, llevando comida y bebidas para ellos que la comen toda la noche y la preferida del difunto a modo de ofrenda, la colocan sobre la tumba o en un altar con flores características llamadas cempasúchil (parecida a un clavel) y otra llamada amaranto (parece una cresta de pavo).
También llevan los objetos que le gustaban al muerto, y mariachis que canten las canciones preferidas de ellos. En los entierros es costumbre que lleven a los mariachis cantando.
Los mejicanos consideran que ese día los muertos bajan a compartir y convivir con ellos como lo hicieron en la vida. Todo ese festejo dura desde la noche anterior, hasta terminar el día ése, en el que dejan las ofrendas por dos días más. No es un día tan triste como lo consideramos nosotros, sino de reencuentros.
Nostalgia
Extraño de Catamarca las mateadas y los asaditos con mi familia y amigos de la infancia y adolescencia, con los que mantengo el contacto a la distancia través de Facebook. También extraño las empanadas, tamales, humitas, locro, la carne argentina, los yuyitos para el mate, y los criollitos. Aquí hay tamales pero son diferentes, más grasientitos, y hay una comida parecida al locro, pero sin la basa del zapallo (no es común el zapallo para comer por lo tanto no lo encuentras fácilmente), sino como en un caldo de pollo, llamado Pozole. Lo definiría como un locro pero muy livianito por el caldo.
Desde aquí me entristece saber que por culpa de los gobiernos en especial, la presidente el país esté tan venido abajo y tan desprestigiado en el mundo entero. Y en Catamarca creo que creció la inseguridad y la violencia en forma desproporcionada. Tengo una lucecita de esperanza de ver una señal que al menos en mi provincia aunque cueste, vayan cambiando las cosas.
*Si sos catamarqueño y vivís en algún lugar lejos de tu provincia que te vio nacer, ¿Te animas a contarnos como son tus días allá? Si querés compartir con los lectores de elancasti.com.ar las costumbres de esa ciudad y contarnos que es lo que más extrañás de tu Catamarca querida, escribinos a elancasti@hotmail.com
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