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Vinos labrados con dedicación y tradición

28.08.09| 06:00 {imagen}

La bodega artesanal Ripoll del Pino, de Fiambalá, presentó en un stand del Poncho una particular presentación de sus vinos con una fuente en la que se muestra el proceso de vinificación artesanal.
Jorge Ripoll, propietario de la bodega, comentó que el trabajo con la uva viene de familia, su abuelo elaboraba el vino común, y motivado por el desarrollo de variedades de uva y de la tecnología, le permitió sumar el conocimiento milenario a las bondades de la industria moderna.
Según reza en su folletería, Ripoll del Pino combina con equilibrio los conocimientos ancestrales con los adelantos tecnológicos. "Los vinos son producto de la creatividad y su calidez final es el resultado de incontables esfuerzos y una pasión inclaudicable que avalan con el apellido.
Los terruños se encuentran ubicados a más de 1.500 metros de altura sobre el nivel del mar, en el Bolsón de Fiambalá, enmarcado por la sierra del mismo nombre y la Pre cordillera andina. Lugar único, privilegiado por una extraordinaria combinación de días de sol, noches frías y suelos arenosos. Estos varietales provienen de viñedos de 40 años de antigüedad, labrados con dedicación y tradición, a bajos rendimientos y densidad de plantas; sin crianza en madera, para resaltar los aromas y la intensidad de esta zona.
Jorge se ocupa de la finca al tiempo que elabora el vino, "desde hace años que participamos en el Poncho; este año decidimos mostrar de una forma sencilla, a través de la fuente, el proceso de la uva desde la cosecha, propia, de una plantación sin agroquímicos y cortadas en su justo momento", explicó Jorge.
Además se muestra la molienda (previa selección de los racimos y despalillado), la fermentación (empleando levaduras seleccionadas); finalmente el vino, y el resto de los productos que se pueden obtener.