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En horas de la tarde del jueves, el cielo de Andalgalá se vio poblado de una importante cantidad de langostas, del tipo americana, que comenzaron a alimentarse de las más diversas plantas.
Ante este panorama se reunieron horas después el secretario de Producción, José Luis Olaz con el responsable de Agronomía de Zona Luis Sachetti y personal de SENASA para diagramar un plan de contingencia.
“Es preocupante la situación pero también se veía venir, el diagnóstico nos indicaba que esto era una bomba de tiempo”, dijo Olaz.
En este ámbito dijo que las temperaturas elevadas que se dio en los últimos días favorece el desarrollo de las langostas.
“Un frío fuerte va a menguar un poco la población de la langosta” indicó, para luego agregar que fueron innumerables las llamadas de los productores para ver qué tipo de medidas se pueden tomar.
“Es complicado el uso del pesticida, por ahí el remedio puede ser peor que la enfermedad y pido un poco de prudencia a los productores, asesorarse antes de hacer aplicaciones sobre todo a la gente que tiene ganado en finca, esto puede afectar y jugar en contra”, refirió el funcionario.
Si bien el daño que puede causar la langosta ahora es menor porque casi no hay cosecha, lo preocupante del caso es que estos insectos dejarán sus huevos en los cultivos, que se abrirán en la época de calor, y a diferencia de años anteriores, la langosta no nacerá en el campo sino directamente en los sembrados.
Las aplicaciones con insecticidas se las realizaba en horas de la mañana y la tarde cuando el insecto está aletargado, porque a medida que la temperatura aumenta comienza a volar de un lugar a otro.
El profesional dijo que la plaga se mueve de manera gregaria y por los vientos, reiterando “el pesticida es peligroso tanto para el ambiente como para la poblaciones”.