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Por un Observatorio de Convivencia Escolar

EDICIÓN IMPRESA |

  • objetivo. de prodinca.

Desde 1999, la Fundación Protección y Desarrollo de la Infancia y la Adolescencia de Catamarca (PRODINCA) trabaja en el abordaje de distintos temas que afectan a los niños y adolescentes.
En la actualidad, PRODINCA hace foco en la prevención del bullying y del alcoholismo.
Soledad Villegas Corpacci, presidente de la Fundación, comentó que una de las estrategias que se pretende poner en práctica es que los chicos tengan un código de compañerismo y no violencia para convivir y combatir la discriminación.
PRODINCA puso en práctica un Observatorio de Convivencia Escolar, un espacio creado por la Fundación para el registro y resignificación de información sobre los procesos de conflicto y hechos de violencia que tienen lugar en los establecimientos educativos de todos los tipos y niveles. Los objetivos de este Observatorio son varios. Uno de ellos es obtener una perspectiva realista de la situación actual de la convivencia en la comunidad escolar de la Provincia y facilitar el monitoreo de resultados de los programas y actividades desarrollados. También se pretende informar constantemente a la sociedad respecto de estos desajustes. Aportar y apoyar al desarrollo de investigaciones académicas, de las distintas estrategias de intervención y de las políticas públicas desplegadas en pos de combatir la problemática, es otra de las metas.
Además, Soledad resaltó que los establecimientos educativos no son solamente el lugar de trabajo de los docentes si no el contexto donde los niños y los adolescentes transcurren la mitad de su tiempo y donde se halla enfocada casi toda su atención, sus intereses, sus relaciones y, por ende, sus temores, alegrías, éxitos y fracasos. El fenómeno social de la violencia se filtra sin obstáculos hacia este ámbito y cuando en esa convivencia genéricamente violenta se concreta una relación entre víctima, tirano y sus testigos avales, surge el bullying o acoso escolar, explicó.
“Las consecuencias pueden ser letales porque en el tirano se alimenta la insaciable necesidad de agresión y en la víctima el sufrimiento altera por completo su vida, pudiendo conducirlo a extremos que son por desgracia bastante comunes: la autodestrucción o la venganza desproporcionada. En Catamarca el problema es tan grave como en el resto del país y el mundo, pero tenemos a la hora de combatirlo varios inconvenientes”, advirtió.
En este sentido, indicó que en primer lugar se trata de un tema desatendido por la sociedad y no se cuenta con un panorama de situación ni con información suficiente; cuando se actúa a ciegas se cae en el riesgo de lo contraproducente. Por otra parte no es un problema reconocido ni aceptado en muchos de los establecimientos donde se han registrado incluso casos de suma gravedad; ocurre que se sumerge a la relación de acoso en el gran espectro de la indisciplina, se sanciona y estigmatiza al agresor, se compadece a la víctima y se utilizan normas obsoletas para estos casos.
“La mayor parte de la información que tenemos en el Observatorio proviene de los padres y de los mismos chicos, pero nunca hemos sido consultados ni por docentes, ni por autoridades de ninguna escuela porque definitivamente se considera que la existencia de casos de bullying desprestigia a la institución. Es lamentable, pues el divorcio que existe entre la familia y la escuela es para el bullying como abono para las plantas”, consideró.
El acoso escolar está siendo utilizado como tema de moda, mezclado con los derechos humanos o con la inseguridad, cuando se requiere de un abordaje eficiente y un programa que produzca verdaderos resultados, como el que estamos intentando poner a prueba con apoyo del Ministerio de Educación bajo el Programa Nacional de Convivencia Escolar a cargo de María Elisa Argerich, advirtió.
“En cuanto a una legislación que aporte un marco regulatorio a la convivencia escolar, puede tratarse de una oportunidad única de generar herramientas en la lucha por revertir este mal que crece pero debe ser una norma idónea y no calcar los errores del pasado, que en materia de violencia y bullying han perdido por completo su vigencia”, concluyó.