EDICIÓN IMPRESA | La mayoría opta por realizar una presentación conjunta para cuidar su privacidad. La situación económica, infidelidad y agresiones, las causas.
El divorcio es un hecho que ya no sorprende a nadie, cientos de parejas se separan cada año y al parecer se ha convertido en algo cada vez más frecuente en la sociedad actual.
Si bien las estadísticas oficiales que maneja el Registro Civil de la provincia dan cuenta de que en 2011 se casaron 560 parejas pero se divorciaron 300 (más de la mitad) y en lo que va de este año contrajeron matrimonio 229 y ya se divorciaron 108, la percepción ciudadana es que la cifra se queda corta.
El abogado Federico Pagué considera que es mejor que las parejas que decidan disolver su matrimonio lo hagan de la mejor manera posible y apelando al amor que alguna vez los unió. Esto porque los trámites son menos largos, onerosos y dramáticos.
Haciendo la salvedad de que ya existe un proyecto de modificación del Código Civil, que deroga el viejo y que determina cambios muy profundos con respecto al matrimonio, Pagué explicó que por ahora, hasta que se apruebe definitivamente el nuevo Código, la ley vigente admite tres formas de llegar al divorcio.
La primera de ella es la presentación conjunta, es decir, la misma voluntad que une a la pareja en matrimonio la desune o extingue el vínculo. “En este caso la demanda es firmada por los dos cónyugues que dicen hasta acá llegamos. Lo bueno de este mecanismo es que no se expresan causales subjetivas, no se pone sobre la mesa a consideración del juez si uno se portó bien y el otro mal, si hay una pareja nueva, sólo se manifiesta que hasta acá llegamos. El requisito es estar casados y que hayan pasado tres años de matrimonio”.
La segunda forma de divorcio es el pedido por uno de los cónyugues alegando la causal objetiva de estar separados de hecho desde hace tres años. En este caso hay que probarle al juez que desde ese tiempo no conviven. “Con testigos, con los recibos de los servicios que uno paga en una casa y el otro en otra. Se tiene que acreditar que efectivamente no viven juntos”, explicó el letrado.
Y por último, el tercer modo es el contradictorio, “A dice que B se portó mal, atentó contra la vida, adulterio, abandono voluntario y malicioso del hogar. Sin embargo, el abandono tipificado es “voy a comprar cigarrillos y no volvés más”. En ese caso hay una expectativa de una parte que se ve desairada por el otro que se fue a vivir como soltero. En ese juicio, A demanda a B y se tienen que poner todas las pruebas y se tiene que probar. Este tipo de juicios duran entre 5 y seis años”.
¿Qué lleva a una pareja a tomar la decisión de separarse?, a opinión de los abogados la mayor causal es la presentación conjunta que se da porque la pareja quiere preservar su privacidad, mientras que los contradictorios son muy pocos y tienen fundamentos en varias cosas, entre ellas, la situación económica.
Pagué consideró que “el matrimonio se pone a prueba cuando hay problemas económicos; cuando hay un buen pasar, se pagan las cuentas, se cambia el auto de vez en cuando, el matrimonio tiene como una especie de protex, pero cuando rompés la línea del problema económico comienzan los reclamos y las mezquindades”.
Asimismo, colocó en segundo lugar de causal de separación la infidelidad; y en tercer lugar las agresiones, la mala convivencia y la falta de compromiso.
“Es esto de estuvo buena la fiesta pero no me cabe más. Antes los abuelos se casaban para siempre, podía haber problemas en la pareja, pero no estaba en la cabeza ante la primera crisis separarse.
La primera crisis en la pareja es decisiva: la enfermedad de un hijo, pérdida de trabajo, falta de diálogo. Mi postura es la secularización del matrimonio, hay una fuerte campaña de separar el matrimonio; sin embargo, esto es una opinión mía, no digo que sea cierta”.
Y agregó: “Cuando una pareja se separa, comienza a haber una sensación de menor compromiso, pero acá hay una cuestión de dogma y fe, que no todo el mundo comparte, lo cierto es que el matrimonio no tiene nada que ver con el dogma”.
En 2011 se casaron 560 parejas y se divorciaron 300.
En 2012 (hasta junio) se casaron 229 y se separaron 108.
La mayor causal de divorcio son los problemas económicos. En segundo lugar, la causal de separación es la infidelidad; y en tercer lugar, las agresiones, la mala convivencia y la falta de compromiso.
La primera crisis en la pareja es decisiva: la enfermedad de un hijo, pérdida de trabajo, falta de diálogo ponen a prueba a la mayoría de los matrimonios.
Las edades en las que toman la decisión de divorciarse está entre los 40 y 50 años.
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Es la cantidad de divorcios que en un año y medio el Registro Civil de la provincia anotó, sin embargo, hay casos que demoran en llegar y ser asentados.
Si bien las cifras de la cantidad de divorcios llama la atención, no deja de ser llamativa la edad, de diez parejas que se separan, seis son de 40 a 50 años, pero también hay casos de personas mucho mayores. Según los letrados, esto tiene que ver con que hay menos prejuicios.