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Mala praxis: el dolor humano en los laberintos de la Justicia

23.07.12| 10:05  El término “mala praxis” relacionado con la medicina, que hace algunos años resultaba incomprensible para la mayoría, se ha convertido en una expresión común y corriente que alude a un complejo conjunto de problemas que involucra a la práctica de la medicina, al accionar de la Justicia y al padecimiento de pacientes, en el caso de que la presunta negligencia médica haya sido menor, o de familiares y amigos de la víctima, si, como se comprenderá por el vocablo utilizado, el desenlace del caso fue fatal.

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 Sólo en los últimos siete meses los casos de mala praxis conocidos en Catamarca -no todos terminaron en una denuncia en sede policial o judicial- suman más de una decena. Algunos, por cierto, muy resonantes. Otros, en cambio, tuvieron alguna trascendencia en el momento en el que el caso se ventiló a la opinión pública y después desaparecieron de la consideración general.
El problema tiene tres componentes esenciales: por un lado, una supuesta acción negligente de un profesional médico. Por otro, una denuncia y la consecuente investigación judicial. Finalmente, el dolor humano, que empieza el intrincado camino de los laberintos judiciales, del paciente afectado o, en el peor de los casos, de una familia ante la pérdida irreparable.
En el medio de esta problemática suelen presentarse, aunque no es todavía el caso de nuestra provincia, abogados -estudios enteros, incluso-, especialistas en mala praxis, que promueven una verdadera industria del juicio a partir de hechos dolorosos y de gran impacto en el entorno de las víctimas.
No son pocas las veces en las que la muerte del paciente genera en sus seres queridos una angustia tal que se procura buscar una explicación en el error humano del médico, aunque quizás el desenlace fatal era inevitable. Buscar un responsable, un causante del dolor, no modifica la realidad, pero probablemente alivie el desasosiego.
En otros casos, el desempeño negligente del profesional de la medicina resulta evidente, como el caso del médico traumatólogo que meses atrás operó de la mano equivocada al pequeño paciente.

 

Complicaciones

 

Aun cuando la denuncia formulada contenga elementos que a priori hagan pensar en la responsabilidad del médico, la investigación judicial no es sencilla, fundamentalmente porque la figura de la mala praxis no está contemplada en el Código Penal de manera explícita. En todo caso, la legislación tipifica la mala praxis a través de los delitos de homicidio culposo (Artículo 84º del Código Penal) y de lesiones culposas (Artículo 94º), y sanciona a quienes resulten declarados culpables con penas de prisión de hasta 5 años de prisión y de inhabilitación especial para el ejercicio de la profesión o de la actividad que, por su ejercicio, haya sido generadora de la muerte o de la lesión.
Además, resulta para los investigadores de la Justicia probar fehacientemente la negligencia médica en la mayoría de los casos. Esto porque a veces el paciente que ha resultado con lesiones o ha fallecido presentaba patologías que no habían sido detectadas hasta la consumación del hecho que originó la denuncia y que tornaron inevitable el desenlace, sin que haya podido determinarse que él o los profesionales de la medicina que actuaron hayan cometido algún error, imprudencia o práctica culposa.
También conspira contra el curso fluido de la investigación el hecho de que los estudios anátomo-patológicos que se deben practicar en estos casos no se hagan en nuestra provincia, sino en un centro especializado de la provincia de Córdoba, lo que necesariamente provoca demoras que a veces son consideradas por los denunciantes como dilaciones intencionales de la Justicia.
En definitiva, estas complicaciones generalmente provocan que las causas judiciales no terminen en una condena. De hecho, en los últimos años la única causa que llegó a juicio y en la que hubo sentencia, es aquella en la que resultó condenado el intendente de Recreo, Daniel Polti (ver aparte).

 

Denuncias fundadas… y de las otras

 

Desde diciembre a la fecha se han denunciado más de diez casos de mala praxis. Algunas se radicaron formalmente en sede judicial, y otras apenas se ventilaron en los medios. Las primeras por lo general refieren a hechos que ameritan una investigación. En las otras, en tanto, rápidamente se constata que no existen elementos que hagan pensar en responsabilidad del personal médico.
Los casos más conocidos son los siguientes:

 

Diciembre


- Zoe Luisana Brizuela es una niña que falleció presuntamente por un cuadro de varicela, tras desencadenarse un shock séptico el 1 de diciembre pasado. Los padres de la niña denunciaron por presunta mala praxis al personal de guardia del Hospital de Niños Eva Perón.


Enero

 

- Un hombre denunció por presunta mala praxis al hospital de Icaño, La Paz, después de que su pareja, que estaba embarazada, diera a luz un bebé sin vida, cuando los controles se los habían realizado en el lugar.

 

Febrero

 

- El padre de una mujer que dio a luz en una clínica privada y, debido a complicaciones en el estado de salud, fue derivada al hospital de Niños "Eva Perón", realizó también una denuncia por mala praxis. Sin embargo, horas más tarde, la mujer recaló en la Maternidad Provincial 25 de Mayo, en donde finalmente se confirmó el deceso de su beba. Ante la sospecha de haber existido negligencia por parte de los médicos que atendieron a su hija, fue que el hombre decidió radicar la denuncia penal.
- En Tinogasta, un bebé nació el 28 de febrero y falleció a las horas. El padre de la criatura radicó denuncia penal en la comisaría departamental. Según se pudo conocer, la esposa del denunciante, de 26 años, ingresó al hospital con trabajo de parto pero al no poder producirse el nacimiento debieron intervenirla quirúrgicamente. La criatura habría nacido y permaneció viva por un par de horas y luego falleció.


Marzo


- Un traumatólogo fue denunciado por los padres de un menor de tres años al que operó horas antes. Según trascendió el médico debía operar una afección en la mano derecha del menor pero por razones que se investigan lo hizo en la mano izquierda. El médico que es sindicado de cometer presunta mala praxis fue inhibido de trabajar por decisión de la Dirección del Hospital de Niños Eva Perón, hasta tanto finalice la investigación correspondiente


Mayo

 

- Yésica Roldán había sido derivada el 29 de abril pasado desde el hospital de la ciudad Tinogasta hacia la Ciudad Capital, en donde fue intervenida por apendicitis. Al parecer, un problema con la anestesia le originó una “hipoxia cerebral” y nunca más despertó: murió 23 días después de haber sido internada. Su padre radicó una denuncia por mala praxis médica en la Justicia. Liliana Fazio, actual directora del Hospital San Juan Bautista, que la muerte de la joven se trató de una “complicación súbita de neumotórax hipertensivo”, que le ocasionó un colapso pulmonar. Este cuadro habría tenido relación directa con el que ya presentaba la joven (la hipoxia cerebral), luego de que fuese operada por una apendicitis el 29 de abril.

- Familiares de un hombre de 61 años realizaron una denuncia penal contra instituto médico. El hombre falleció horas después de haber sido intervenido quirúrgicamente en el lugar. El hombre, de apellido Guerrero, habría sido internado en el centro de salud e intervenido quirúrgicamente por un problema cardiológico. A la salida de la operación se habría descompensado y fallecido a las horas. Sus familiares realizaron la denuncia penal.

- Familiares de Eduardo "El Loco" Méndez, quien falleció tras haber sido intervenido en un sanatorio privado, también hicieron una denuncia por mala praxis. Desde la Justicia se ordenó realizar la autopsia y además estudios anatomopatológicos para determinar si Méndez sufría alguna otra patología que pudiera incidir en su deceso.

 

Junio

 

- Familiares de un bebé denunciaron penalmente al hospital San Juan Bautista, ya que entienden que existió mala praxis en la atención que recibió la criatura. Aparentemente, el pequeño, al poco tiempo de nacer, sufrió una hipoxia, por lo que se ordenó su inmediata derivación hacia la Maternidad Provincial 25 de Mayo, en donde estuvo internado por varios días. Sin embargo su estado no presentó mejoría, por lo que se fue derivado nuevamente. El menor fue trasladado al hospital zonal de Niños "Eva Perón". Para los familiares existió negligencia de los médicos del hospital San Juan Bautista, por lo que optaron por hacer la denuncia.
- Los padres de Esteban Aybar, un niño de 4 años de Andalgalá que murió por un cuadro de meningitis, radicaron la denuncia formal contra dos médicos del Hospital Zonal. El cuadro se declaró la semana anterior al fallecimiento, en el Hospital de Andalgalá, pero los médicos que lo revisaron antes no habían detectado los síntomas propios del contagio.
- Gustavo Ortega, de 20 años, falleció en el hospital luego de una intervención quirúrgica. Había concurrido al Hospital con fuertes dolores abdominales. Los médicos del nosocomio le habrían recomendado que se interne y sea sometido a una intervención quirúrgica. Sin embargo, el joven habría desistido argumentando que debía trabajar en una fábrica local. Cuando regresó horas después su estado de salud se había complicado. Luego de la intervención quirúrgica falleció. El fiscal Roberto Mazzucco ordenó de oficio se realice la autopsia para determinar las causas del deceso. La familia del joven entiende que se trató de un caso de mala praxis.

 

Políticos al banquillo

 

Dos casos de presunta mala praxis que tienen gran resonancia son los que involucran al ex presidente de la Cámara de Diputados, Luis Barrionuevo, y al actual intendente de Recreo, Daniel Polti.
El ex legislador tiene cuatro denuncias ante la Justicia por caso de mala praxis: tres pacientes murieron y un cuarto sufrió graves secuelas tras una intervención quirúrgica.

Los pacientes cuyos familiares iniciaron las causas penales contra Barrionuevo son:
- Juan Francisco Arce, de 60 años y oriundo de la localidad de Mutquín, quien falleció tras una recaída que había sufrido luego de haber sido operado por una afección de vesícula por el facultativo.
- Julio Ortega, un sexagenario que fue operado de la vesícula en mayo de 2006 y que falleció al año siguiente luego de atravesar múltiples internaciones.
- Lisandro Figueroa fue operado por Barrionuevo en julio de 2007 y durante la operación habría sufrido una perforación en los intestinos. Un día después Figueroa tuvo que ser internado nuevamente y murió a causa de una septicemia.
- Omar Morales fue internado con un cuadro de presión arterial elevada. De igual modo habría sido operado de vesícula sin consentimiento. En la operación sufrió un colapso pulmonar y estuvo en coma; y aunque se recuperó, sufrió graves secuelas.

El caso de Polti es más complejo, porque la Justicia determinó que fue quien le practicó un aborto a una paciente suya, lo cual está prohibido por la ley. Pero además la paciente sufrió, luego de la intervención quirúrgica ilegal, complicaciones que derivaron en su muerte.
Esta causa ya tuvo sentencia: Polti fue condenado a la pena de 3 años de prisión en suspenso por el "aborto seguido de muerte" de Nancy Verónica Ibáñez.
Según la investigación, a Ibáñez le habían practicado un aborto en la Nueva Clínica de Recreo el 27 de enero de 2007. Tras la operación, la joven sufrió serias complicaciones en su salud que derivaron en una sepsis. Tres días más tarde fue intervenida quirúrgicamente y se ordenó su derivación al Hospital San Juan Bautista, en donde pereció el 3 de febrero.
En los fundamentos de la sentencia se señala que “el cuadro tocoginecológico, provocado por la operación ilegal, fue el detonante de una serie de consecuencias en el cuerpo y la salud, que en forma fulminante llevaron al cuadro generalizado de fallas multiorgánicas que provocaron su deceso: coagulación intravascular diseminada".

 

Controversia entre médicos y abogados

 

El año pasado se generó una controversia entre profesionales de la salud y miembros del Poder Judicial. La misma se desencadenó luego de que la Justicia provincial anunciara la creación de la Unidad de Delitos Criminales y Mala Praxis Médica. Tanto el presidente de la entidad, Fabián Hausberger, como la secretaria gremial, Graciela Juri, criticaron la decisión por entender que se trataba de un "acto de discriminación, que coloca a los médicos en la misma bolsa de la criminalidad".
Aseguraron además que la creación de esta Comisión "afecta a la profesión médica en cuanto consideramos una violación al principio constitucional de igualdad ante la ley, respecto a otras profesiones que pueden ser objeto de reproche por la mala práctica denunciada penalmente, y su situación no lleva un tratamiento especial, por un organismo fiscal penal dentro de la Justicia penal catamarqueña. También tienen casos de mala praxis los veterinarios, los odontólogos y otras profesiones, que no son tratadas de la misma manera que los médicos", argumentaron.
La presión de la entidad que nuclea a los médicos tuvo su efecto, y finalmente la nueva unida judicial pasó a llamarse simplemente Unidad de Delitos Criminales.


El tiro por la culata

 

Un caso muy particular, y casi sin antecedentes en el país, se dio en la provincia de Mendoza, en la que dos abogados fueron condenados, por decisión de la Corte de Justicia de esa provincia, a indemnizar por daños a un médico que había sido demandado por los mismos letrados, por una supuesta “mala praxis”, aunque sin las pruebas suficientes.
La decisión fue adoptada por los magistrados Alejandro Pérez Hualde, Carlos Bohm y Herman Salvini, quienes afirmaron que se había probado que el médico sufrió "un daño integral en su persona, de tipo económico y moral" derivado de "la conducta imprudente y temeraria de los demandados".
Además, los miembros del Alto Tribunal remarcaron que los abogados accionados habían interpuesto, "en dos procesos distintos", una "demanda temeraria en contra del accionante, por una suma abultadísima, sin elementos de prueba suficiente".
Al ser demandado, el médico inició una acción contra los abogados –y sus sucesores, pues uno había fallecido-, y sostuvo que los profesionales habían obrado con temeridad, dañándolo económica y moralmente. El demandante resaltó el error de los letrados en cuanto a la competencia judicial, la exorbitancia de la suma reclamada y la falta de pruebas que sustenten la acción en su contra.

 

Texto: Marcelo Gallo