03.12.11| 21:18 Crear conciencia acerca del medio ambiente en los ciudadanos es una tarea complicada, más si el común de la sociedad habitualmente deja la basura en algún lugar en donde no le moleste, sin tomar conciencia del verdadero daño que causa.
¿Quién es responsable de la basura?
Según lo establecen las normativas vigentes, en ámbitos de la capital catamarqueña es el municipio quien debe encargarse de mantener limpia la ciudad y de darle tratamiento a la basura.
En el último tiempo, la Planta de Tratamiento de Residuos Sólidos Urbanos fue cuestionada por la cantidad de incendios que se producen en la misma. Esto llevó a replantear el trabajo que se realiza en el lugar y analizar el tipo de basura que generan estos problemas.
Mediante un recorrido que realizó El Ancasti Digital por el lugar, junto al titular de la Planta de Tratamiento, José Echeberria, se observaron algunas falencias para lograr un resultado óptimo en el tratamiento de los residuos.
Video de una recorrida por la Planta de Tratamiento de RSU
Actualmente, está vigente un convenio entre la Municipalidad de la Capital y la cooperativa “Los Caminantes”, en donde se establece que la responsabilidad del tratamiento que reciba la basura es de los integrantes de la cooperativa, alrededor de 50 familias que trabajan en el lugar en dos turnos.
Los caminantes realizan la recolección de materiales como plástico, papel, cartón, entre otros, para luego empaquetarlos y comercializarlos. Su trabajo es “a pulmón”, ya que no cuentan con las herramientas necesarias para llevar a cabo esta labor. La cinta (transportadora o separadora de residuos) no funciona y tampoco tienen elementos de seguridad (guantes, botas, barbijos).
Una vez que ingresa a la planta, la basura es arrojada en una montaña de residuos de todo tipo, de donde ellos recolectan los materiales que les sirven para comercializar. Luego de hacer esto, la montaña es aplanada por una máquina compactadora. De la cantidad de basura que ingresa, solo el 3% recibe tratamiento, el resto es enterrado, con todas las consecuencias que eso tiene para las napas subterráneas.
Texto: Noelia Tapia López