La moda de la cantante.

El estilo de Amy, su legado en la moda

23.07.12| 14:49 A un año de la muerte de Amy Winehouse, no sólo sigue vigente su música sino también su estilo para vestirse. 

  • A un año de su muerte, Amy es recordada por su música y estilo.

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  • Los aros grandes fueron sus preferidos.

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  • Su piercing, a veces confundido con un lunar, era un accesorio distintivo.

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  • Aros extra large y ojos delineados.

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  • Sus tatuajes también marcaron tendencia.

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  • En su pelo colocaba accesorios. En este caso utilizó unas pequeñas sombrillas.

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  • Un corazón con el nombre de su ex fue una de sus elecciones en accesorios para el pelo.

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  • Sus looks: animal print, casual o pin up.

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  • Una de las colecciones inspiradas en su estilo.

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Hace un año, el 23 de julio de 2011, moría la cantante británica Amy Winehouse, como consecuencia de sus problemas con las adicciones. Su pérdida fue lamentada en el mundo de la música, donde había triunfado con su increíble voz -de una gran amplitud- renovando el soul y el jazz. Pero Amy no sólo trascendió por el aire nuevo que trajo a viejos estilos musicales, sino también por su icónica imagen que se ha transformado casi en un mito. Sus ceñidos vestidos, su moño, su maquillaje y sus tatuajes han construido la leyenda.
 

Su peinado fue sin lugar a dudas su marca durante toda su carrera. Su flequillo, enorme recogido en el pelo y melena suelta por la espalda o los hombros, conformaban un peinado llamado “beehive” o “panal de avejas”, por su evidente parecido.
 

Este tipo de peinados fueron populares en los 50 y 60, aunque con menos volumen que el de Winehouse. Su peinado es un derivado del “bouffant”, que consistía en llevar el pelo cardado o haciendo un moño con mechones cayendo por los lados de la cara. Otras artistas parecen haber seguido su estilo basándose en este tipo de tendencias vintage.
 

Frecuentemente, y sobre todo al final de su carrera, aparecía con mechas en el pelo. La más característica fue una franja rubia en el flequillo, que le daba aún más protagonismo al moño.
 

En su pelo tampoco podían faltar pequeños detalles. En su mayoría eran flores que solía colocar en el moño o en el flequillo. También se atrevía con todo tipo de objetos, como sombrillas e incluso llegó a llevar un corazón con el nombre de su ex, Blake Fielder-Civil. Los pañuelos eran otros de sus básicos para el pelo, que solían ser estampados en su mayoría y los rojos eran sus predilectos. Anudados usualmente en la parte delantera eran característica imprescindible de su imagen.
 

En el año 2008, durante un breve periodo de tiempo, apareció teñida completamente de rubio y sin su moño. Poco le duró este look que, por otro lado, la hacía parecer más descuidada y le restaba glamour.
 

El delineador era el mejor amigo de Amy. La raya de los ojos era para ella tan importante casi como su omnipresente peinado. Consistía en una raya negra extremadamente gruesa y larga en el párpado de arriba, que le daba el aspecto de “ojos de gata”. Además ensombrecía prácticamente el resto de su maquillaje. Sus labios también solían gozar de protagonismo en su cara y, para darles un aire pin-up, los solía pintar de rojo o fucsia.
 

Sus tatuajes formaban parte de su modo de vida y tenía varios por todo el cuerpo, algunos de ellos con significados sentimentales, con dedicatorias a su padre o a su ex-marido. En el brazo izquierdo tenía una mujer con pechos al descubierto, una herradura y una dedicatoria a su padre: “Daddys girl” (la nena de papá). En el derecho, una pin-up con piernas extra largas, un rayo, un pájaro, pequeños corazones y otra chica con los pechos al aire. En su pecho se dibujó un bolsillo y el nombre de su ex “Blake”, un hombre que marcó su vida. Además, en el estómago llevaba un ancla con la inscripción “Hello Sailor”.
 

Su piercing también le daba el toque. Aunque muchos piensen que se trataba de un lunar, el círculo que adornaba la parte superior de sus labios era un piercing, que solía cambiar dependiendo de su look. Los aros también son señas de identidad. Extragrandes y casi siempre dorados, solía combinarlos con colgantes o collares parecidos.
 

A la hora de vestirse Amy elegía vestidos cortos y con escote prominente, especialmente en forma de corazón. El look pin-up se convirtió en su objeto a seguir, aunque evidentemente ella tuviera menos curvas que las chicas de calendario. Pero aunque lo que más le gustaban eran los vestidos retro, unos mini-short y una camiseta eran en muchas ocasiones su alternativa más cómoda y hasta podía adoptar looks más rockeros.
 

Su estatus de ícono de estilo es ahora evidente, pero lo fue también durante su vida. Prueba de ello es su colaboración con la marca “Preppy”, de Fred Perry, que incluso ha seguido sacando colecciones inspiradas en su persona tras su fallecimiento.
 

Precisamente lo que la hizo llegar al estatus de estrella en el mundo de la moda fue su influencia sobre varios diseñadores. Karl Lagerfeld se basó en su imagen para diseñar una colección completa en el año 2008 y, ese mismo año, Jean-Paul Gaultier hizo lo mismo, vistiendo a las modelos con su peinado y con ropa que parecía hecha expresamente para ella.
 

Por todas estas razones, hoy, a un año de su muerte, a Amy Winehouse se la recuerda tanto en la música como en la moda, ya que en ambos mundos marcó tendencia.

 
Fuente: vidayestilo.terra.com
 


 


Gentileza de Ceres TV.