Información General

Desesperada situación de una familia del norte de la Capital

EDICIÓN IMPRESA | La familia de Malvina Zurita quiere que le mejoren el sitio donde vive con sus hijos pequeños. 

Una vez más la familia de Malvina Zurita, una joven madre de tres niños, uno de ellos con una disminución visual muy marcada, demandó de las autoridades del Ministerio de Desarrollo Social que le envíen algo de ayuda para sobrellevar la difícil y precaria condición en la que tiene que criar a los pequeños.
La mujer, como lo reflejó en su edición del 23 de abril pasado este diario, se refugió en una casilla hecha con bloques apilados, colchas, plásticos, maderas y otros elementos que rescató de la basura. Allí debe sobrellevar el frío o el calor extremos, el viento y la lluvia, junto con su pareja y sus hijos de 8 y 3 años, y una bebé de pocos meses.
En diálogo con este diario, Zurita no dejó de remarcar que si bien se le acercaron algunas asistentes sociales para entregarle "un bolsón de mercaderías", dijo que necesita urgente alguna mejora en la vivienda porque es imposible permanecer en ese lugar.
La joven vive de unos pocos pesos que lleva su pareja por trabajos eventuales, además de lo que consigue por la Asignación Universal por Hijo. Con eso, no les alcanza para mejorar ni un poco la desesperante precariedad en la que viven. Lo más grave y peligroso es que la familia no tiene un baño como corresponde para utilizarlo. Apenas si dispusieron un inodoro colocado a ras de la tierra, con un pozo debajo cavado en la misma tierra. Además, no tienen ni electricidad, ni agua potable ni otro servicio alternativo para suplir las mínimas necesidades.
La realidad de esta familia fue puesta en conocimiento por docentes de una escuela especial a la que concurre el niño de 8 años, y desde allí canalizaron el reclamo ante Desarrollo Social y este diario. Sin embargo, lo poco que se logró fueron unos alimentos que, naturalmente, se acabaron en pocos días.