MARCAS Y SEÑALES GANADERAS

Entre la costumbre y el requisito

Identificar el ganado, el mayor y el menor, fue y sigue siendo una necesidad del hombre. Del que vive en el campo y de todos los integrantes de la cadena de valor de la carne; desde el productor al industrial, y de éste al comerciante y los consumidores
miércoles, 05 de abril de 2017 · 06:33:00 p.m.
Las marcas y las señales son el DNI del animal”, sintetiza Ana María Salas, empleada del Departamento de Marcas y Se-ñales de la Dirección Provincial de Ganadería, que acaba de mudarse al Pabellón 39 del CAPE luego de haber ocupado por muchos años el edificio que el organismo tenía en una dependencia del Parque Adán Quiroga. Ana María y sus compañeros
Mirene del Valle Farías y Sergio Luna atienden desde muy temprano a los productores que diariamente llegan hasta la oficina a cumplir con los trámites de este registro. "Si no hacen estos papeles quedan fuera de la ley, no pueden mover hacienda y una serie de cosas que son necesarias para el ganado”, apunta con esa solvencia que da la experiencia y el conocimiento de la ley.
 
Es la provincial Nº 5088 que ha modificado algunos artículos -en rigor hasta ha reemplazado en 2003 a la vieja Ley 4210 de Marcas y Señales- y designa como autoridad de aplicación al organismo ganadero que depende del Ministerio de Producción y Desarrollo.
 
Cumpliendo con el requisito legal de registrar estos símbolos identificatorios de las especies animales, en las amarillentas hojas que conservan como un tesoro en el archivo aparecen
marcas con diseños tales como un corazón flechado, llaves… Animales: suris, patos… Formas geométricas como triángulos y polígonos, y, mayoritariamente, iniciales de nombre entrelazadas o integradas en un conjunto armónico.
 
"Ahora ya no. Desde comienzos de los años 2000 se comenzó a cambiar estos diseños por números y letras. Eran diseños hermosos los de antes”, opina Mirene repasando una vez más
las páginas de los registros. Replicando los viejos diseños, a la marca ganadera alfanumérica se la impone a fuego en el cuero del animal.
 
"Eso normalmente se hace una vez al año. Cuando son muchos los animales se hace esta actividad que se conocen tradicionalmente como la yerra y la señalada. Ahí se marca y se señala”, cuentan los productores.
 
Al consultar por la diferencia entre marcar y señalar, Mirene explica que "la señal es la que se lleva en las orejas”, que normalmente se aplica a especies ganaderas menores y también tiene un diseño que debe ser dibujado y anotado en planillas especiales que quedan asentadas para
su registro. Desde ese momento, si el dueño no transfiere al animal a otra persona, sigue la marca.
 
La señalada, además de ser habitual en caprinos y porcinos, también se aplica a los vacunos de escasa edad, como los terneros, y equinos. De alguna manera, señal está siendo reemplazada
por la caravana, un aplique de plástico –similar a un precinto- que lleva un código. Actualmente coexisten ambos sistemas de identificación. "Cuando se tiene que vender, el productor cuando
marca pasa por SENASA y ellos le dan una caravana que se pone en la oreja”, explican en la oficina.
 
"En los lugares con mucho monte no da buen resultado la caravana porque se engancha con las ramas y muchas veces lastima las orejas”, opina un productor. "En el campo mío, arriba, es ‘sinqui’ puro (sic). Ahí se enganchan cuando caminan y se lastiman”, ejemplifica.
 
Algo similar pasa cuando las señales son "como agujeros, que muchas veces se enganchan con ramas y, al tirar, a veces se sacan la oreja”. Estas situaciones hacen que sean muy importantes
las recomendaciones que los empleados de este registro hacen a los productores a la hora de hacer el diseño de una señal.
 
RUTINARIOS, PERO OBLIGATORIOS
 
"Aquí le hacemos el carné y para ello buscamos la marca que está aquí en el registro”, indica Ana María mientras anota cuidadosamente.
 
"Va pintada, entonces la dibujamos tal cual está en el registro para poder entregarle el carné al productor para que tenga por cinco años”. Es la parte final del proceso de registración. También se han producido casos de productores ganaderos que acostumbran poner las iniciales de su nombre y los tres últimos números de su documento, y marcan sus animales pero sin haberlos registrado. "Son marcas que hace la gente y no viene a registrar”, advierten desde la oficina señalando una situación irregular.
 
"Esas no están permitidas. A la marca la damos nosotros, a la señal la elige el productor”, explican.
 
Para determinar una señal en las orejas, en los diseños se prevén detalles tales como forma y longitud de los cortes, posición, si van en la horqueta de encima o en la de abajo, si están del lado izquierdo "lado de montar”, del derecho o de ambos.
 
"Deberíamos tener un muestrario con los cortes que están permitidos”, reconocen.
 
Esta oficina concentra los trámites de todas las delegaciones del interior de la provincia, con lo cual se facilita la consulta en caso de que lo soliciten las autoridades productivas, sanitarias e inclusive policiales o judiciales, como suele suceder en casos de siniestros viales en los que intervienen animales sueltos en la ruta.
 
En cuanto a la marca, el instrumento de hierro con el que se hace debe ser fabricado por el productor y llevado a la oficina para ser autorizado.
 
Inclusive se practica una aplicación con tinta de sellos (sopando en almohadilla) que queda impresa en una hoja y sirve para ser comparada con la que efectivamente se coloca en el animal. "La deben traer acá y recién se la autoriza”, aconsejan."Hay un herrero que se dedica a fabricar este instrumento. Es un artesano, hace maravillas con los diseños”, comentan.
 
La identificación de los animales es una obligación que debe ser cumplida por los productores ganaderos. Los números o símbolos con que fue identificado el ganado sirven a los fines de la emisión del DTE y del DTA, que son papeles con validez legal que se utilizan como guías para autorizar su tránsito, y es un elemento clave en la trazabilidad de los productos de la industria cárnica. 

Textos: Carlos Gallo
Fotos: Ariel Pacheco

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