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Lun 27 de Febrero 2017 | 12:49 hs

San Fernando del Valle de Catamarca
NOVEDADES EN EL MERCADO DE VINOS DE ALTURA - revista express

Los clásicos, los que se reciclaron y los que vienen empujando

Novedades sobre la producción provincial de vinos que ofrece productos clásicos y seguros, así como también modernos y audaces.

En general, los consumidores reconocen largamente la calidad de los vinos de Catamarca elaborados por sobre los 1.500 msnm. Pero, a la hora de elegir, tienen una amplia gama de posibilidades. En este informe, referentes de tres bodegas revelan con qué productos saldrán este año al mercado para seducir a los clientes.

Comienza el año, y es hora de la cosecha de la uva. En las zonas productivas, especialmente dentro del departamento Tinogasta, hay intensos movimientos de logística entre las viñas de las pequeñas fincas y las tolvas bodegueras donde se descarga la uva para moler.

Con lógicas diferencias de tecnología, ésta y otras labores culturales que se hacen desde meses atrás en los parrales, se repiten invariablemente desde hace siglos en los bolsones y oasis enclavados en las desiertas montañas del relieve cordillerano de la zona. Catamarca hace años que es vitivinícola.
 
 


Pero la elaboración de vinos ha ido cambiando. Mejorando la calidad en los procesos en un mercado muy competitivo, con demasiados vinos. Esto explica en parte la diferenciación en el pasaje del vino común o regional –que se sigue fabricando y tiene una gran porción del mercado- al vino varietal, que comenzó a ganar fama últimamente por ese consumidor que agudizó el sentido del gusto y el olfato, y busca nuevos sabores. Nuevas experiencias y lugares exóticos. A ese consumidor se dirige la oferta de las más de veinte bodegas boutique que están firmes en la provincia con perspectivas de crecimiento. Y con una ventaja competitiva: aquí los vinos se elaboran en altura, lo cual es un atributo que lo beneficia respecto de zonas como Cuyo, que le han abierto puertas al mercado nacional e internacional.

En ese segmento, hay que distinguir los "clásicos” que abrieron camino, ganaron fama en los ‘90 y extendieron su reinado a la primera década del milenio. Entre ellos están los de las marcas el Don Diego que está en proceso de renovación por cambio de inversores, los del ingeniero Cuello Roca, el siempre vigente Tizac, el exquisito Watungasta y El Deseo; y -fuera de Tinogasta- el Prelatura elaborado en la bodega Santa María de la Vid, entre otros. Pero últimamente han aparecido una serie de "jugadores” que están revolucionando el mercado: el exclusivo biodinámico Plenilunio, el enigmático Kamak, el Dunas –que proviene de Medanitos-, el Venerable –que sale muy cerca de las aguas termales de La Aguadita, y el también santamariano Puesto del Marqués, solo por citar.

En este informe, que es el primero de una serie que iremos publicando a lo largo de la temporada, comenzamos con notas a uno de los clásicos: Carlos Arizu de Cabernet de los Andes, que elabora el reconocido Tizac y al mismo tiempo abre el juego al turismo con un vino (Plenilunio) que se elabora siguiendo las fases de la luna y que, en la luna llena de Semana Santa, tiene una cosecha comunitaria en la que participan turistas y que es una verdadera fiesta. Este vino es hoy uno de las joyas más buscadas de la producción catamarqueña.

Otra nota es con Don Diego, quizás el vino catamarqueño que haya "volado más alto” y que hoy lo encuentra en una etapa con nuevos inversores. Don Diego ha renacido luego de un período de cierre y ausencia, y por lo visto apuesta todo a ganador.

Finalmente, entre los nuevos exponentes que pugnan por un espacio, visitamos el proyecto que encarna el ingeniero Raúl Fidelio desde San José, un pueblo que quiere salir del abandono y que tiene un enorme potencial, ubicado a la vera de la ruta que une las dos ciudades más importantes del departamento. Este emprendedor no solo busca imponer su vino Kamak sino que propone una construcción colectiva del terruño para reverdecer la identidad de Tinogasta como región vitivinícola. 

Nosotros la pasamos muy bien con estos vinos. Esperamos que usted tenga la misma experiencia.
 
DON DIEGO SE REIVENTA LUEGO DE HABER ESTADO CERRADA 
Celeste Castro, la bromatóloga fiambalense encargada de los análisis de calidad, explicó detalles del renacimiento de la bodega desde su exclusiva cava subterránea.
 
 


"En diciembre de 2014 comenzó la nueva gestión de la bodega, con los nuevos inversores españoles. Es un inversor español más uno argentino, Mauricio (Montes). En marzo de 2015 se muele lo que había en las fincas en ese momento más algo que se compra en Medanitos.

Es un vino joven que hoy tiene casi dos años de guarda. En 2015 molimos una producción de 43 mil botellas. Muy poco, digamos, pero el objetivo era iniciar la molienda. Después ese vino se guardó en los tanques durante nueve meses y nosotros hemos fraccionado en 2016.

La bodega tuvo un proceso de baja entre 2010 y 2012. Don Diego fue a la quiebra. En 2015 se habilitó así, porque estaba todo inhabilitado. Nos pusimos a la orden del día y así en 2016 envasamos lo que había a fines de 2015, se descansó el vino hasta que se lo lanzó para el día del amigo, el 20 de julio. Tiene una nueva presentación de marketing, para marcar un antes y un después de la bodega. Porque la última parte final de Don Diego no estuvo buena. Recordemos que se caracterizaba Don Diego por ser lo mejor de Catamarca. Entonces sacamos estas tres variedades: un corte 60% malbec y 40% syrah, el cabernet sauvignon y el syrah, que es el que tiene medallas de oro en la gestión anterior. Eso prueba que fue un muy buen vino. Fiambalá se caracteriza por tener una mayor cantidad de uva syrah que de otros varietales.

Este año molimos más variedad, más cantidad porque no tenemos solo malbec añejando en las barricas americanas y francesas, que vamos a estar fraccionando a comienzos del año y saldrá a la venta a fin de este año.

Tenemos un vino añejando que todavía no tiene etiqueta: el syrah black, es un syrah negro que caracterizó el Don Diego anterior. Volvió el primer enólogo que tuvo Don Diego: Esteban Roldán. Él elaboró ya desde 2015 y en 2016. Ahora está muy adelantada la cosecha por los calores así que las parras están bien cargadas.

¿Cómo se inserta hoy Don Diego en el mercado?
Recalco que Don Diego ya estaba instalado. Y se esperaba que Don Diego mejorara. Que haya un realce. Llegó una etapa –cuando cerró- en que todo el mundo buscaba Don Diego aunque haya bajado la calidad. Instalados bien, estamos instalados ahora. Recuerdo que antes más se exportaba que lo que se quería distribuirlo en Argentina. La nueva dirección quiere instalarlo muy bien en Argentina y recién exportar. Ya estamos en diferentes ciudades y provincias como Catamarca, Salta, Jujuy, La Pampa, Viedma, Comodoro Rivadavia, Santa Fe, y ahora después de marzo –cuando pase el calor- ingresaremos a Buenos Aires. Turísticamente fue muy bien aceptado. Acá nos visitan, hacemos guías… el vino trae gente. Antes la infraestructura (de la bodega) era toda de cemento. Los nuevos directivos querían, ya que estamos dentro de la Ruta del Adobe, que sea de adobe así volvieron a revocar todo nuevo.

¿Qué novedades hay en cuanto a productos?
Hay una clase baja de vinos dentro de la bodega, otra clase media y vamos a sacar una clase Premium que se va a elaborar este año. Y otra cosa que se hizo este año es recuperar el bonarda. Va a sacar un bonarda Don Diego.

- La bodega se abastece de uva de su finca ubicada sobre Avenida América, y de productores de Medanitos, Saujil y Santa Rosa.

- Sorprende la magnífica cava – soterrada, aggiornada en adobe y con toda la tecnología encima- que además tiene una protección solar hecha de cañizo sobre la superficie exterior (el techo de la cava) que incluye un espacio de ventilación que baja la temperatura extrema del suelo en verano.

- En la cava hay 26 barricas con 225 litros de malbec cada una (lo que para la bodega es una gama intermedia). Este vino estará en el mercado a fin de año.
 
BODEGA CABERNET LOS ANDES: "Con el Dakar multiplicamos por cinco las ventas en bodega”

El experimentado empresario reconoce que vienen de "tres años malos”, pero se esperanza en que ésta será "una buena cosecha”. Cuenta su historia en el rubro y analiza aspectos del presente.
 
 


Llegamos a entrevistarlo en pleno enero y a la siesta. En Fiambalá, si quiere agregarle. Y ahí estaba. Nos invitó a pasar y nos sentamos a charlar frente a frente, al lado de un tonel.
"Yo había empezado un poco antes probando vinos de distintos lados, haciendo pequeñas innovaciones. Compramos esta finca que se llama Las Retamas, tiene 80 y pico de años. Era de Graffigna, una famosa bodega de San Juan. Nosotros la tomamos en el 2000 con Pedro Vicien. Pedro ya falleció pero yo soy socio de la hija”, comienza con cierta nostalgia el hombre, de 66 años y una vida dedicada a ponerle los sentidos y el alma al vino.

-¿Fue una locura venir o estaba planificado?
-Yo trabajé en Catamarca desde el ‘93, explorando qué valle elegir. Y ya le había echado el ojo a esta finca. Tardé dos años en comprarla. Pero ya estaba seleccionada.

-¿La finca tiene todo lo que quería?
-Tiene el clima de acá que es lo que yo buscaba. Que es clave. Con la altura y con el desierto. Cuando llueve -como llovió esta cosecha en Mendoza y también en Tinogasta, se complica la uva- aquí no llueve. Con el desierto hay baja humedad relativa entonces la uva llega con mucha concentración. Los sabores son muy expresivos, es la clave del desierto. Son vinos con sabores más concentrados, olores más intensos. La amplitud térmica es la diferencia entre la temperatura del día y de la noche. ¿Dónde dormiste anoche? (Se ríe) Acá a la noche refresca. Para la planta es muy importante que a la noche haga frío, porque entonces duerme. La viña, cuando se acerca a diez grados, duerme. No consume lo que hizo de día. Esa es la clave de la altura.

-¿Qué le produce eso al grano de uva?
-En el día, el sol es el que hace el color, el sabor… En la noche, como no hay luz, la viña no produce. Y si hace calor, consume o que hizo en el día ¿entiende? En cambio, si hace frío, guarda todo lo que hizo durante el día. Esa es la clave de la amplitud térmica: no gastar en la noche lo que produjiste en el día, y de día la planta trabaja con la fotosíntesis. Come luz a través de las hojas. Y a eso lo transforma en sabor, en azúcar, en color. La fotosíntesis es la que produce la uva.

-¿Compran la finca e inician la producción de inmediato?
-Sí, el primer año plantamos 30 hectáreas. Tenemos 60 hectáreas de viñas finas acá. Antes no eran viñas finas. Después, lamentablemente en el 2006 el pueblo de arriba nos sacó el agua. Eso nos trajo un gran daño económico. Tenemos tres sentencias a favor de la Corte Suprema y nadie que las ejecuta. Entonces pusimos goteo. Está toda la finca con goteo. Pasa que cuando tenés plantas grandes, de parral, con el goteo se complica. Las plantas antiguas que quedaban de las fincas, con la gotita no andan. Un gran porcentaje tuvimos que replantar. Con esas plantas viejas se hace el Plenilunio. Son plantas de 46 años.
Arrancamos comercialmente bastante rápido porque nos orientamos hacia la exportación, especialmente EE.UU. e Inglaterra, que recibieron muy bien nuestros vinos. Después, de a poco hemos ido desarrollando el mercado interno y hoy es más o menos igual. En este año es mejor negocio exportar. Los dos últimos años del gobierno anterior, era mejor negocio no exportar. Estamos tratando de mantener un 50 y 50.

-¿Qué llegó a ser Tizac para Catamarca?
-Catamarca para nosotros es la mitad de las ventas de Argentina. Entre bodegas, Catamarca ciudad, Belén… Es importante. También tomá en cuenta que la gente, turistas que vienen tratan de tomar un vino de la zona. Tanto en la ciudad como acá.

-Es decir que hay cierta identificación entre el producto y el lugar…
-Sí. Nosotros tenemos un banner que dice Soy catamarqueño (no es nuestro, aclara). Nos sirve de promoción de Tizac y de Plenilunio. No lo inventé yo. Nos gusta. El consumidor actual de vinos, sobre todo el que va de los 25 a los 50 años busca experiencias nuevas. No se conforma solo con el vino de Mendoza. Busca vinos en Salta, en Neuquén. Ahí entramos nosotros. ¿Ves ese cuadro? Esos son los nueve principales valles de Argentina para hacer vinos finos. El segundo (señala un cuadro en la pared) es Fiambalá. La primera vez que Salimos al exterior, el 2002 en una exposición de vinos, no podíamos poner Catamarca. No existía. (En el formulario) Estaba Mendoza, San Juan, Salta, Neuquén, La Rioja, y no existía Catamarca. Así que, un poquitito, abrimos la puerta de algo en el exterior. Todavía cuando vas a Buenos Aires y Córdoba hay gente que se sorprende con Catamarca, pero no tanto como antes. Acá llega bastante turismo cordobés. El vino va de la mano del turismo, y Fiambalá es un gran centro turístico que se potenció con el Dakar. Nuestras ventas acá en bodega, a partir del Dakar se multiplicaron por cinco.

- Cabernet de los Andes envasa botellas con la marca "Alto 3” que es un vino reserva con una etiqueta exclusiva para EE.UU. Lleva la certificación de producto orgánico. Lo mismo pasa con una etiqueta de Tizac que va al mercado inglés, junto con Vicien.
- Arizu: "En nuestra finca y en nuestra bodega no se usan químicos ni conservantes desde 2004”.





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