Nunca más

Abuelas de Plaza de Mayo: una historia de lucha incesante por la identidad

jueves, 07 de agosto de 2014 · 04:17:00 p.m.
Una noticia que no escapó a ninguno, ni al más distraído, y que emocionó a todos: la aparición de Guido Montoya Carlotto, de 36 años, el nieto desaparecido de la presidente de las Abuelas Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, durante la dictadura militar del `76.

"No quería morirme sin abrazarlo, y lo voy a hacer”, expresó emocionada Estela luego de 36 años de búsqueda incesante, perseverante e incansable que le devolvieron la identidad a Ignacio Hurban como Guido, hijo de Laura Carlotto y Oscar Montoya.

Se trata del nieto 114 recuperado por las Abuelas de Plaza de Mayo. El primer hijo de desaparecidos fue hallado el año 1978 y hoy, 2014, Guido Montoya Carlotto integra la lista que aun, dolorosamente, resta por completar.

Este acontecimiento, sin duda histórico, amerita refrescar en la MEMORIA nacional el terrorismo de Estado instalado en 1976 en la Argentina bajo la autodenominación "Proceso de Reorganización Nacional” para que NUNCA MÁS vuelva a suceder. Y, asimismo, revalorar el trabajo que desde Abuelas de Plaza de Mayo despliegan para devolver las raíces, la identidad -el más elemental de los derechos-, a los hijos de desaparecidos en los centros clandestinos.

El Golpe de Estado del ‘76

"Se comunica a la población que a partir de la fecha, el país se encuentra bajo el control operacional del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas. Se recomienda a todos los habitantes el estricto acatamiento a las disposiciones y directivas que emanen de autoridad militar, de seguridad o policial, así como extremar el cuidado en evitar acciones y actitudes individuales o de grupo que pueden exigir la intervención drástica del personal en operaciones. Firmado: general Jorge Rafael Videla, almirante Emilio Eduardo Massera y brigadier Orlando Ramón Agosti".

Con ese primer comunicado emitido por la junta militar, el 24 de marzo de 1976, dio inicio una etapa oscura de la historia Argentina  y que permaneció hasta diciembre de 1983.

El anuncio se realizó horas después de que las Fuerzas Armadas (FF.AA) destituyeran al gobierno constitucional de la presidente Isabel Perón, y que la trasladaran detenida a la residencia de El Messidor (Neuquén).

La dictadura militar provocó daños irreparables a nivel social y cultural. "Puso en marcha una represión implacable sobre todas las fuerzas democráticas -políticas, sociales y sindicales- con el objetivo de someter a la población mediante el terror de Estado para instaurar terror en la población y así imponer el "orden", sin ninguna voz disidente. (…) Estudiantes, sindicalistas, intelectuales, profesionales y otros fueron secuestrados, asesinados y "desaparecieron". Mientras tanto, mucha gente se exilió”, relata un documento del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación.

El régimen militar, en poco más de siete años, hizo desaparecer por cuestiones políticas a 30.000 personas. "Pero además de la ‘desaparición forzada de personas’ sistematizó otro hecho inédito y horroroso: la desaparición de niños secuestrados con sus padres y bebés nacidos durante el cautiverio de sus madres embarazadas”, detalla el libro ‘La historia de Abuelas – 30 años de búsqueda’, editado en el 2007.

Los niños robados fueron inscriptos como hijos propios por los miembros de las fuerzas de represión, dejados en cualquier lugar, vendidos o abandonados en institutos como seres sin nombre N.N. "Los hicieron desaparecer al anular su identidad, privándolos de vivir con su legítima familia, de todos su derecho y de su libertad”, describe las Abuelas de Plaza de Mayo.

Abuelas de Plaza de Mayo… ‘desgraciadamente’

Abuelas de Plaza de Mayo es una organización no gubernamental (ONG), integrada por mujeres de coraje se salieron a las calles para reclamar por sus hijos, nietos y bisnietos, durante la dictadura más sangrienta que vivió el país. Y que actualmente continúan buscándolos.   

Desde hace más de 30 años, ‘desgraciadamente’, porque seguramente si les dieran a elegir hubieran preferido que nadie les arrebatara violentamente a sus seres queridos, trabajan con la única finalidad de localizar y restituir todos los niños secuestrados desaparecidos por el Golpe de Estado.

"Trabajamos por nuestros nietos -hoy hombres y mujeres-, por nuestros bisnietos -que también ven violado su derecho a la identidad-, y por todos los niños de las futuras generaciones, para preservar sus raíces y su historia, pilares fundamentales de toda identidad”, escriben Abuelas en su portal web http://www.abuelas.org.ar.

Algunos testimonios de nietos recuperados

*Carla Graciela López Rutila, es hija de Graciela Rutila y Enrique López, secuestrados en el ‘76.
 

 
 
 
* "Conocer tu identidad real, te libera. La verdadera libertad la encontrás con tu identidad”. Sebastián José Casado Tasca confirmó, en febrero de 2006, por medio del análisis de ADN, que era hijo de Adriana y Gaspar, ambos desaparecidos en 1977.

* "Tuve una infancia feliz, pero siempre tuve una sensación de que lago me faltaba, de que algo no andaba bien. Sentía un dolor profundo pero no podía explicarlo”. Victoria Grisonas, localizada en 1979, en Chile.

* "Haber conocido mi identidad significó sentirme más completa, sentirme más segura”. Macarena Gelman, nieta del poeta Juan Gelman, conoció su verdadera identidad en junio de 2000.

* "Cuando finalmente me entero de la verdad, me dan una foto de mamá y papá y una foto de una abuela. No lo podía creer, estaba feliz pero no caía que me estaba pasando a mí, que podía ver al fin lo que tanto había buscado ver: una foto de mis padres o verme reflejada en ellos". Belén Altamiranda conoció su verdadera identidad el 29 de junio de 2007.

* "Aunque el camino no es fácil y también uno le abre la puerta a un dolor nuevo y propio, es una sensación muy poderosa ver el cartel de Abuelas que dice 'Vos podés ser uno de los 400 nietos', y decir 'no', yo 'ya sé' que soy uno de esos nietos". Claudia Victoria Poblete  recuperó su nombre y a su familia en febrero de 2000. Hija de José "Pepe" Poblete y Gertrudis "Trudy" Hlaczik. Fue secuestrada junto a su madre en el `78 cuando tenía ochos meses.

Texto: María Cristina Leiva


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