03.07.12| 17:33
Mitha es la creadora del Programa Textil Artesanal que lleva a cabo la Municipalidad de San Fernando del Valle de Catamarca, luego de haber pasado varios años estudiando técnicas de hilado y tejido, la mujer creó su propia iniciativa con el fin de capacitar a catamarqueños sobre el “arte del tejido y el hilado”, tanto de llama como de vicuña. “Para muchos esto es un simple oficio, pero tenemos en nuestra tierra un recurso inmenso y se puede vivir de él tranquilamente, lamentablemente tenemos una crisis de enseñar oficios”, expresó la mujer.
Nos puede contar ¿Cómo surgió este proyecto?
Por circunstancias de la vida. Yo nunca supe lo que era un telar, menos lo que era hilar, ni nada de un inmenso mundo que de a poco fui descubriendo. Un día por esas cosas de la vida que no se explicar, encontré lo que hoy creo que es mi vocación, ya que aquí encontré mi pasión.
¿Qué fue lo que le llamó la atención de los telares y del hilado artesanal?
Como dije, no conocía nada de esto pero me tope con este mundo al dejar el cigarrillo, yo fumaba tres paquetes diarios, hasta que un día mi hijo me dijo ¨mamá tenes que dejar un vicio malo por uno bueno”. Fue así que me propuse hacer algo con mis manos. Una mañana fui al Hospital San Juan Bautista, entré y no había nadie pero vi telares y muchas cosas textiles. De pronto, un señor me pregunta ¿Qué anda buscando señora?, Y le respondí que buscaba algo para hacer, pero en esos momentos no sabía que todavía. El hombre amablemente me contó todo lo que hacían, cestería, macramé, telares, telarines, bastidores, teñido en telas, platería, cerámica y una cantidad de cosas que hacían en talleres. Hoy esos talleres están en miras de ser una escuela. Aquel día, le interrogué al señor cuando podía comenzar y me dijo que esa tarde a partir de las 14, y así fue.
Luego de eso ¿Qué más hizo, que la lleve a apasionarse tanto por el hilado y el tejido?
En esos talleres comencé a pasar por las diversas técnicas que enseñaban: cestería, macramé, cerámica, y demás variedades. El telar fue lo último que vi y lo que más atractivo me pareció, trabajé muchos meses y, realmente siento que sacó mi veta artística, cosa que yo no conocía. Me compré un telar y comencé a trabajar tímidamente en casa.
Nuevamente mi hijo, llegó una tarde a mi casa y agarró un tejido, me preguntó ¿Quién hace estas cosas?, le contesté que yo, y se lo llevó para venderlo. Así, empezó todo.
Me fui animando de a poco a tejer y la gente comenzó a ver lo que hacía y lo compraba. Cuando más me compenetraba en esto, me daba cuenta de que había un problema en el hilado autóctono, y que realmente era malo.
No sabía qué hacer y comencé a investigar y a viajar, primero con “Pueblos Originarios” después con “Ahora los Pueblos” y sobre todo con mi propio recurso, fui por todas las zonas de la provincia en donde había llamas y vicuñas, conocí las esquilas, a la gente que esquila, cómo lo hace, para qué lo hace, a dónde va esa producción, etc.
¿Se dio con un mundo nuevo?
Me di con un mundo enorme de riquezas, realmente enorme.
¿Hay mucha gente que se dedique a esto?
No, la provincia no está exenta de una gran crisis, que es la de los no oficios, no enseñamos oficios.
Después de todo lo que investigué y de haber visto piedra por piedra, vicuña por vicuña y llama por llama, un día fui a la Universidad a regalarle una manta a una amiga, sin pensarlo ella estaba con el rector de la UNCa, y cuando él vio mi tejido me dijo ¡Es maravilloso!, y fue quien me propuso hacer un taller en Extensión Universitaria. Allí trabaje durante cinco años.
¿A la Municipalidad como llegó?
Después de eso, me presenté un día al entonces intendente Ricardo Guzmán, quien apoyó el proyecto desde el comienzo, pero lamentablemente perdió las elecciones y no lo pudo llevar a cabo. Durante su gestión solo realizamos un taller de tejido en telar.
Cuando asumió la nueva gestión de la mano de Raúl Jalil, quien ya conocía mi proyecto desde la transición comenzamos con este proyecto
¿Cómo es este nuevo proyecto?
Cuando me di cuenta de que no podíamos comprar calidad de hilo en llama y vicuña y que por lo tanto no podíamos salir a competir, siendo esto algo fundamental para poder llegar a un producto que da tanta ganancias, más en Catamarca que muchas veces nos quejamos de que hay mucha pobreza, cuando en realidad tenemos riquezas.
Necesitaba capital para llevar a cabo esto, y bueno finalmente el municipio me dio su espalda, por ahora estamos en un periodo de capacitación, mientras los técnicos se encargan de realizar convenios y estrategias para comercializar los productos.
En estos momentos, estamos trabajando con cien personas y la idea es continuar capacitando, cada curso tiene una duración de 90 días.
¿En qué consiste la capacitación?
Enseñamos a descerdar y lavar la fibra de llama y de vicuña, luego a hilar y finalmente el telar.
Para esto, hubo que conseguir fibra de primera calidad, porque trabajamos con lomo, que es la mejor fibra y la más limpia, hicimos una gran convocatoria de personas a las que les guste y quiera aprender, hay mucha gente que sabe porque le enseñó la abuela o la madre.
¿Cómo va a continuar el proyecto una vez que la gente este capacitada?
Tenemos una diferencia de otros programas que se realizaron, aprendimos sobre algunos errores que ya se cometieron y en los que se gasto una fortuna. Esto es que luego de capacitar a la gente, la municipalidad evaluará la manera más adecuada para continuar el proceso de comercialización, ya sea conformando una cooperativa o una empresa del Estado.
Pero para llegar a esto, tenemos que estar preparados para vender grandes volúmenes y calidad, por ello queremos formar un estricto equipo de control de calidad.
¿Cómo fue la experiencia con este, el primer grupo?
La verdad es que superamos todas las expectativas, viene gente de todos los espectros sociales, sobre todo jóvenes, algo que rompió el mito de que las nuevas generaciones no se interesan por lo que denominan oficios.
¿Van a participar de la Fiesta del Poncho?
Si, fuimos convocadas y estamos muy felices por participar. Estamos trabajando arduamente para llegar con los tiempos. Queremos mostrarle a la provincia lo que podemos hacer nosotros mismos.
Texto: Noelia Tapia López