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“Pucho” Argerich: memoria viva del paracaidismo catamarqueño

21.08.12| 12:13  Antonio Mario Argerich, más conocido como “Pucho”, ostenta el mérito de haber sido el primer catamarqueño con patente oficial para practicar esta disciplina, por lo que se lo considera un pionero. Pero, además, fue el primar comprovinciano que logró el título de campeón argentino en la especialidad de salto de los 1.500 metros de altura, con récord incluido, el 23 de marzo del año 1967.

 “Pucho” Argerich nos recibe en su casa de Maximio Victoria y Almafuerte, a escasos 300 metros de donde comenzaba el aeródromo de Choya -desaparecido hace más de veinte años-, lugar donde nació el paracaidismo de Catamarca. “Mi pasión por el paracaidismo nació cuando yo era muy joven; tenía apenas 18 años –nos cuenta con entusiasmo y algo de nostalgia-. Quería hacer el curso en Tucumán, pero mi madre no me quiso dar la autorización. Pero finalmente me hice paracaidista lo mismo, a los 20 años, cuando hice el servicio militar en el Regimiento Aerotransportado 17”.
Cuando, en 1963, le dieron la baja de la “colimba”, “Pucho” junto a otros ex soldados que habían experimentado la inigualable sensación del salto inaugural, empezaron a pergeñar el proyecto de fundar un club de paracaidismo.
“Comenzamos a juntarnos para ver qué podíamos hacer para difundir la actividad en la provincia con unos compañeros del servicio militar”, comenta, y los nombra por su apellido: Brizuela, Díaz, Espeche, Nieva. “Después se sumaron otros muchachos y logramos armar un grupo de más de 20 personas”, agrega.
El relato de aquel momento fundacional continúa: “Justo nos enteramos de que había un muchacho catamarqueño, Carlos Olima, que saltaba en el club de Paracaidistas de Córdoba. Ese fue un trampolín muy grande para nosotros. Yo empecé a viajar a esa ciudad, y allí nos ayudaron mucho con la formación de nuestro club. En Catamarca no había nadie que enseñe, era todo terreno virgen”.
Con el acompañamiento de los colegas cordobeses, los paracaidistas catamarqueños empezaron a saltar en la provincia. La práctica más o menos sistemática de la actividad terminó por potenciar la idea de formalizar la institución. Así fue que se constituyó el Club de Paracaidistas de Catamarca, que inició sus actividades el 20 de febrero de 1965, bajo el lema "Con el cuerpo en la tela, puesta el alma en las manos de Dios".
“La primera patente que tuvo el club fue la mía en el año 1966”, recuerda Argerich, tras lo cual cuenta lo que fue su gran hazaña: “hice equipo con un muchacho de Córdoba que fue mi instructor, Roberto Allende, y fuimos a competir en 1967 a La Matanza, en la provincia de Buenos Aires. Tuve la suerte de ser el primer campeón argentino de Catamarca y de obtener el record de los 1500 metros de altura. Eso significó una inyección muy grande para nosotros porque empezamos a tener más adeptos en el club”.

 

El primer avión

 


“Al campeonato de 1969 –sigue el relato- viajamos a Río III tres catamarqueños formando un equipo puro de la provincia: Luis Rodríguez, Rubén Cordero, un gran amigo ya fallecido, y yo”.
En ese momento, el gran problema del club era que no contaba con un avión. Y al finalizar ese torneo exploraron una posibilidad, que culminó finalmente en un logro para la entidad. “Cuando nosotros veníamos de Río III –dice Pucho- la única empresa de colectivos que había era Cacorba. Como teníamos que esperar hasta las 10 de la noche, que era el horario del colectivo, nos fuimos a la Fábrica Militar de Aviones. Me acuerdo que era un lunes. Y ahí había un Ranquel 150, que costaba dos millones de pesos de esos tiempos, pero necesitábamos un aval, ya sea bancario o provincial. El gobierno de Catamarca nos dio ese aval, pero a necesitábamos un aval más. Y fue don Hipólito Victorino Rodríguez, padre de Luis “Ñato” Rodríguez, el que puso ese aval: puso la escritura de su casa para el club-escuela de paracaidistas de Catamarca. El 20 de febrero de 1970 (justo cuando el club cumplía cinco años) llegó a Catamarca el Ranquel, que fue el primer avión que tuvimos”.
Otro hito del paracaidismo catamarqueño fue el primer campeonato argentino organizado en la provincia. Se llevó a cabo en el viejo aeródromo de Choya, en 1974. “También ese año llevamos el primer equipo juvenil a un campeonato que se hizo en Lobos, provincia de Buenos Aires. Formaba el equipo Álvarez Parma, Jimmy Dré, el doctor Parra y Arturo Menecier. Obtuvimos el tercer puesto por equipo y el subcampeonato individual, a través de Menecier”, recuerda.
“Otro acontecimiento lindo fue en el año 1980 –continúa Argerich-: cambiamos el Ranquel 150 por un Cessna 182. Ese año también Luis Lauría salió campeón juvenil y se clasificó para competir en el campeonato latinoamericano en Perú. Y Dré clasificó a un mundial”.
Con orgullo explica que “en 1983 ya nos habíamos convertido en el club de paracaidistas más importante del país. En 1986 hicimos otro campeonato argentino. Y después de ese campeonato, cambiamos el Cessna 182 por un Cessna 206, adonde ya podían subir cinco paracaidistas”.
Durante el primer tiempo, el club de Paracaidistas de Catamarca era apoyado económicamente por un fondo de fomento de la Fuerza Aérea Argentina, porque los pilotos y los paracaidistas eran considerados como parte de una fuerza de reserva militar. Cuenta “Pucho” que “en 1948, el general Perón sacó un decreto por el que se destinaba una parte de la venta internacional de combustible para los aero deportes, incluido el paracaidismo, el vuelo con motor, el vuelo sin motor y hasta el aeromodelismo.

 

Caída y renacimiento

 


A partir de 1995 el club tuvo un parate. Varios factores influyeron en la paulatina decadencia, entre ellos la desaparición del viejo aeródromo y el traslado de los vuelos al actual aeropuerto Catamarca, distante a casi 20 kilómetros.
“Pero hace dos años empezamos otra vez a juntarnos los viejos –señala- y con mucho esfuerzo y sacrificio volvimos a conseguir la personería jurídica del club, que la semana pasada nos entregó la gobernadora”. El presidente actualmente es Luis Tapia, y las prácticas se realizan en el aeropuerto, con un avión que viene de Santiago del Estero.
Junto con el renacimiento del club, reverdecieron los proyectos para recuperar la grandeza perdida. Catamarca tiene, durante el mes de julio de cada año, fecha para la realización de un certamen de paracaidismo que congrega a participantes de distintas provincia y países vecinos. Pero el gran sueño es organizar, tal vez en 2013, quizás en 2014, un campeonato a nivel latinoamericano.

 


Las tres Marías



Cuando el Club de Paracaidistas de Catamarca daba los primeros pasos, en la segunda mitad de la década del sesenta, se sumaron a la entidad tres mujeres, que fueron aceptadas al principio con un poco de recelo, pero luego, cuando pusieron en evidencia su coraje y talento para la especialidad, con sincero entusiasmo. Tres mujeres eran las que saltaban a la par de los hombres: María Aparicio, María Cruz y María Cárdenas. Las Tres Marías, como las llamaban.

 


Texto: Marcelo Gallo
Fotos: Ariel Pacheco

 

Fuente: Revista Express, de diario EL ANCASTI.