19.07.12| 18:36 Un estudio revela que la violencia genera cambios detectables en el nivel de las hormonas de la víctima.
Investigadoras de la Universidad de Sevilla, España, han determinado, a través de un estudio, que con un análisis de sangre se puede demostrar si una mujer está siendo maltratada. El nivel de hormonas como la oxitocina, la prolactina o el cortisol, se altera en la mujer cuando esta es sometida a una situación de estrés prolongado extremo, como el producido por la violencia de género. Con un análisis que contemple estas alteraciones se podrían obtener datos “fiables y objetivos”.
El proyecto ha puesto de manifiesto que el nivel de ciertas hormonas, como la oxitocina, la prolactina o el cortisol, se ve alterado en la mujer cuando es sometida a una situación de estrés prolongado extremo como el producido por una situación de maltrato. "Incluso cuando la violencia cesa, no vuelven a la normalidad de forma inmediata", señala el estudio.
Según las investigadoras que llevan adelante el proyecto, con un simple análisis de sangre se podrían obtener datos “fiables y objetivos” para demostrar que una mujer está siendo maltratada.
El objetivo de este trabajo ha sido diseñar un protocolo que permita identificar condiciones fisiológicas que, potencialmente, hagan más vulnerables a las víctimas ante la situación de maltrato. Así lo explicaron las investigadoras.
Ya existen diferentes estudios sobre el impacto que los niveles hormonales tienen sobre los estados de ánimo de las personas y su capacidad de relacionarse. La investigación devela que cuando el nivel de oxitocina es más alto de lo normal, quiere decir que la capacidad de respuesta de la víctima se haya muy mermada o incluso completamente anulada.
El estudio se ha desarrollado con muestras y con la elaboración de una historia clínica previa sobre dos grupos de mujeres de edades similares, uno control y otro formado por mujeres voluntarias en diferentes fases de recuperación tras la exposición a maltrato.
Los niveles de oxitocina en sangre se incrementaban en un 16.24 por ciento en los casos de las mujeres que habían sufrido maltrato. Este incremento hallado es especialmente significativo, teniendo en cuenta de que todas las mujeres del grupo experimental se encontraban ya en fase de recuperación.
Respecto a las otras hormonas señaladas, las investigadoras determinaron que los niveles de cortisol o prolactina se relacionan con los niveles de estrés agudo en los individuos. Sin embargo, sólo muy recientemente se han empezado a realizar estudios para utilizarlos como indicadores de los efectos de la violencia prolongada. La oxitocina, sin embargo, es el mejor candidato para este tipo de estudios ya que se la ha relacionado con el establecimiento y mantenimiento de las unidades familiares y relaciones sociales, en general.
Este proyecto ha sido galardonado con el Premio al Trabajo de Mayor Interés Científico-Técnico en el II Congreso para el Estudio de la Violencia contra las Mujeres, celebrado en Sevilla, España.
Fuente: Agencia de noticias científicas SINC/Tendencias21