Tinogasta

Corpachada y Chuscharuto en las Ruinas de Wuatungasta

Una emotiva celebración a la Pachamama se realizó entre otros vidaleros y originarios de la comunidad de Las Papas, Departamento Tinogasta.
jueves, 17 de agosto de 2017 · 01:06:00 p.m.

El Ancasti TV participó de una emotiva celebración a la Pachamama, en las Ruinas de Wuatungasta que fue organizado por Liz Roger y Susana Castro.

Damacena y Martina Marcial, fueron los que guiaron la  ceremonia entre otros vidaleros y originarios de la comunidad de Las Papas, Departamento Tinogasta. 

El lugar elegido evoca con su denominación, Wuatungasta, el nombre que una parcialidad de los diaguita, en el idioma de estos (el cacán) definía a “gasta” como pueblo, y “watun” grande, de este modo el nombre se traduce por Pueblo Grande; algunos sugieren “Pueblo de grandes hechiceros”. 

En cercanías del Río La Troya, en el centro del Valle Abaucán, se enarbolaron banderas, se ofrendaron comidas y bebidas; baile, canto, vibra al sonido inmemorial, del viento, de las gargantas acostumbradas a los a la aridez y a las distancias. En ese espacio infinito que marca el pasado y el presente en un mismo tiempo, la conmemoración se pobló de recuerdos, bendiciones y emociones.
Hubo bautismos, el Chuscharuto, "corte del primer cabello" que es una festividad tradicional de la cultura Aymara en la cual se realiza la primera presentación de la hija o hijo de una familia a la comunidad, bajo las bendiciones de la Pachamama. Los invitados realizan el primer corte de cabello a la niña o niño entregando en retribución dinero a la familia, el que se destina a los gastos de la crianza del menor. “Esta costumbre es practicada en la cultura aymara, quechua y también por los migrantes bolivianos en distintos países. Según Erlan García, el antropólogo Pedro Pachaguaya refiere que en la cultura aimara y quechua el cabello es sagrado. Por ello en la ceremonia los padrinos y madrinas cortan el cabello del ahijado y se lo guardan como símbolo de buen augurios”.

Las imágenes corresponden a parte de la ceremonia, el evento principal y los bautismos no fueron filmados para respetar los momentos y vivenciar más profundamente las energías que transitaban a cada uno de los presentes. 

El Pueblo de Grandes Hechizeros nos conmovió y las vidas hechas vidalas nos sacudieron de nuestros lugares para intentar, sólo intentar, entender un poco más la historia.